Victoria —¿Qué es eso con lo que necesitas ayuda? —pregunta Irina. —¿Te importa si te presiono? —bromeo. —¿Hay que caminar? —responde ella con una sonrisa. —Necesito tus brazos, así que no quiero que te canses —agrego. —¿Trabajo infantil, entonces? —se ríe. Yo también lo hago. —¿Qué te parece la cocina? —¿Cocinar? —juega con la palabra. —Con esta ropa, no puedo creer que siquiera lo sugieras. Tiene un chef y doncellas para eso —dice Kelly con desdén. Ya veo que va a ser una mañana larga. —No la escuches. No moverá un dedo si no es necesario. Suena divertido —agrega Irina. —Kelly, ¿verdad? —reduzco el paso y la miro. —No tienes que venir. De hecho, esto es más sobre mí enseñándole a Irina cómo cocinar para Alexander. —¿En serio? Siempre quise cocinar para él —dice Irina con una

