Victoria —Déjame adivinar, lo haces mejor. —Soy una mujer italiana. Se nos enseña a cocinar una vez que podemos alcanzar la estufa. —Esa es una linda imagen. —¿Qué significa eso? —Estás tratando de cocinar. —Bromea. —No lo intento. Yo cocino. —¿Cómo está su comida? —Pregunta el servidor, interrumpiendo nuestra conversación. Puedo ver que le molesta. —Necesitamos la cuenta. —Por supuesto, señor. —¿Siempre eres abrasivo? —Pregunto una vez que el mesero está fuera de alcance. —Voy al grano si es lo que estás preguntando. No tolero perder el tiempo. Seguimos charlando mientras esperamos la cuenta. Me doy cuenta de que estoy disfrutando del tiempo con él. Es divertido y agradable cuando no está siendo Alexander. No puedo creer que esté usando su nombre como verbo. Esta cena ha sido

