La noche había llegado pronto y todos nos encontrábamos rodeados junto al fuego y los mosquitos. Lo bueno de estar lejos de la ciudad era poder ver aquella lluvia de estrellas plasmadas sobre aquella profundidad de la noche. En medio de las salchichas para azar en la fogata, la música y la cerveza se escuchaba la agradable risa de todos nuestros amigos. Las gemelas se habían adaptado rápidamente a las tonterías de los chicos mientras no dejaban de molestar a Bea por su riqueza. - ¿Todo esto te lo dejó ese viejo? -Dante pregunta sin tapujos-Es genial ¿El bosque es tuyo? -Pues si-Bea suelta algo molesta-La montaña, el bosque y parte del lago. Pero no todo. -Estas podrida en billete, hasta te me haces sexy con todos esos millones. -Cierra el pico-Neil le golpea la cabeza. Mi hermano rod

