Los días pasaron y no supe más de Alex o su familia. Parecía que el mundo quería conspirar para evitar así nuestra cercanía. ¿Se suponía que eso era bueno? No lo sé. Ya ni yo misma entendía mis propios sentimientos. Había días donde solo lloraba sin parar por su ausencia y también estaban otros días donde amanecía serena y decidida a olvidarme de Alex. Por más que pude intente enfocarme en mi trabajo, en las clases. Incluso en las escazas fiestas que podía tener con las gemelas, pero todo era como un vacio completo sobre mi. -¿Volverás hablarme algún día?-pregunta Skay en la sala de descanso. Ignoro por completo su presencia y me coloco a escuchar mi canción favorita en este mundo. -Vamos, Leah. Te estoy hablando. No puedes ignorarme para toda la vida, soy tu jefe-no duda en recordarm

