Alana se encontraba en el hotel tratando de controlar su ansiedad. Había querido ir con Maddox a la mansión de los Prescott, pero él no se lo permitió. No quería exponerla. Odiaba estar encerrada, no se le daba bien esperar a que otros resolvieran los asuntos que podían afectarla, pero comenzaba a entender que aquella situación era demasiado compleja. Tanto le costaba entenderla, sobre todo, las reacciones de los demás. —Va a estar bien —le aseguró Kyle al aparecer en la terraza donde ella se encontraba. —Armand es un lobo perverso —se quejó, ceñuda y cruzada de brazos. —Más que un lobo, yo lo considero un zorro. Astuto y aprovechado. —¿Perteneciste alguna vez a su manada? —No, por suerte. Mi familia formaba parte de una manada ya extinta que estuvo ubicada al oeste de Maine, en Ja

