No se trataba de una, sino de dos avionetas. Los alfas se agazaparon entre la maleza esperando que aterrizaran y salieran los tripulantes. En cada nave se hallaban seis personas, el piloto más cinco sujetos fuertemente armados y con porte de ser luchadores entrenados. Todos vestidos con trajes militares, aunque sin ningún tipo de insignia que los identificara con alguna institución o empresa. No había rostros conocidos. Estos pertenecían a un grupo nuevo. Ni el tal Dalbir de facciones hindúes, o el robusto Warren se encontraban entre ellos. Se agruparon en la pista, cerca de los galpones, para hacer inventario de armamento y distribuir las municiones. Parecía prepararse para una guerra. —Tienen escopetas con sedantes —comentó Aaron mientras veía con alarma las armas largas que los suje

