Brooke
Nick me llevo hasta una oficina al final de un pasillo, me encontraba un poco alterada, pero sentir su cálida mano sobre la mía me producía una tranquilidad que no llegaba a comprender, cerro la puerta con cuidado y me volvió para mirarme a la cara.
–¿Qué sucede? – su voz era baja y tranquilidad, como si le estuviera hablando a una niña, mire en todas las direcciones posibles, pues no me encontraba en condiciones de mirarlo a los ojos. –¿Brooke? – deje salir el aire.
–Parezco una niña, no sé como dejo que me afecte tanto sus palabras.
–Es normal, después de tantos años–me moví por la oficina.
–Ahora tengo que salir de ahí y no quiero. ¿Por qué no me fui cuando Jane lo sugirió?
–¿De que hablas? – seguía caminando de un lado para otro.
–Cuando llegamos nos encontramos a Jack, íbamos a la escuela juntos y él nos pidió que cenáramos juntos, aunque a él ya lo estaba esperando Adam.
–Ya veo.
–Ni sé porque te estoy contando esto.
–Esta bien, no hay nada de malo–me detuve y lo miré, estaba cruzado de brazos y sus ojos me recorrían. Las mejillas se me enrojecieron.
–Sera mejor que salga.
–Oye– me agarro por el antebrazo, lo mire sobre mi hombro– todavía no salgas, date unos minutos más. –asentí porque no podía pronunciar palabra bajo aquella mirada tan penetrante, él me miro la espalda– te ves preciosa esta noche… aunque siempre te ves bien. – abrió la boca, que un hombre como él me dijera algo así me producía cierta incertidumbre.
–Gracias– suavemente me soltó el antebrazo y sus dedos me recorrieron todo el brazo, la piel se me erizo, seguían dándole la espalda mientras lo miraba, sus dedos llegaron hasta mi hombro y me aparto el cabello.
–No me des las gracias por decirte la verdad. Dámelas cuando te tenga sobre tus rodillas– me quede inmóvil con aquellas palabras– esa piel debería estar expuesta para que todos pudieran verla.
–Nick– susurre, necesitaba poner algo de distancia, él no aparto su mano. Solo necesite un vestido corto y unos tacones para provocar esas reacciones, creo que me devolvió un poco la confianza en mi misma. Se relamió los labios y levanto los ojos a los míos.
–¿Sí?
–¿Qué haces?
–Solo estoy tocándote, no puedo evitarlo, tienes una piel preciosa. –volvió a dejarme sin palabras–Pídeme que te bese, Brooke– me susurro tan cerca del oído que pude sentir su aliento en mi cuello, toda mi piel se erizo, estaba temblando y descubrí lo excitada que estaba debido a su proximidad– pídemelo y te besare de pies a cabeza– eso era lo que quería decir, quería besarlo, pero el miedo era mayor, si lo besaba no había vuelta atrás y eso iba a lastimar a Katy en muchos sentidos, no era capaz de hacerle eso a mi propia hija.
–Lo siento, no puedo hacerlo– estaba casi al borde de las lágrimas, pestañee, él deslizo sus manos por mi cintura, aquel roce que derritió de una manera que jamás iba a poder describir. Necesitaba salir de allí cuanto antes, su pecho subía y bajaba a una velocidad impresionante.
–Brooke– susurro casi como una súplica. Deje salir la primera lágrima, rápidamente la aparto de mi mejilla. –No llores, ya has llorado demasiado. Lo último que quiero es verte llorar por algo que haya hecho o dicho yo– eche la cabeza hacía atrás, ¿Cómo llegamos a este punto?
–Lo siento, Nick– repetí más para mí que para él. Me abrazo, rodeándome los hombros, pocos segundos pasaron para que yo le devolviera el abrazo, me abrace a él con todas las fuerzas que tenía, mi corazón y mi cabeza eran un desastre épico en aquel momento, porque cuando uno decía que sí, el otro se oponía rotundamente. Es el chico que le gusta a tu hija, era lo único que me detenía de dejarme besar por él. Me solté de su agarre, dedicándole una mirada llena de sentimientos, me escabullí de entre sus brazos, no llegue muy lejos.
–Al diablo con todo y todos– maldijo, me tomo por el antebrazo y de nuevo estaba en sus brazos siendo devoradora por aquellos labios, eran tan suaves como me los había imaginado, sus manos estaban en mi cintura pegándome a su cuerpo, no podía pensar con claridad. Pero cuando sus dedos recorrían mi piel de aquella manera que nadie lo había echo antes, me derretía. Abrí la boca para dejar que me besara, moría por sentirme deseada otra vez, esa era la verdad. Quería que alguien me tomara y me hiciera suya de una manera que no podía ni imaginar.
Acabe el beso tan pronto como comenzó, respirando con dificultad me aleje de él lo más que pude, hizo el intento que venir por mí, lo detuve poniendo mi mano entre nosotros.
–No, Nick. No puedo hacer esto. Katy, a ella le gustas, no puedo hacerle eso. – no espere su respuesta, torpemente salí de allí. Tome algunas respiraciones antes de empezar a caminar hasta la mesa, me senté como si no hubiera pasado nada.
–Pensaba que te habías ido– Jack me tomo la mano.
–Había mucha cola para el baño– mentí, me lleve la copa de vino a los labios y mire a mi mejor amiga, ella tenía una expresión extraña en su rostro. Nosotras siempre teníamos un lenguaje no verbal, con solo vernos sabíamos que pensaba la otra, ella supo que me pasaba algo porque sonrío y después dejo salir una carcajada.
–¿Qué es tan divertido, Jane? – la miro, ella se llevo la cuchara con su postre a los labios.
–Solo las vueltas que da la vida. ¿Verdad, Brooke? Quién lo diría– saboreo la comida en su boca. Jack siguió mirándola, pero Adam me dedico una mirada alterada, me hice la inofensiva.
–Debemos irnos, Jane– le dije, me terminé el vino.
–¿Por qué tan rápido? – Jack nos miro a las dos.
–Nuestra noche continua– le respondió mi amiga, que se puso en pie. La seguí.
–Ha sido un placer, Jack. Ven a visítanos más a menudo– le dije, me incline y lo bese en la mejilla– Adam– dije cortante y distante, él me agarro por la muñeca.
–¿A dónde crees que vas? – su voz era baja y dura, lo mire desde arriba.
–Suéltame, Adam. Ya no es de tu incumbencia lo que haga con mi vida. –le respondí tan calmada como pude, miré por el salón, no quería que nadie se diera cuenta de nuestra escena me encontré con los ojos de Nick que me miraban fijamente, el pecho le subía y bajaba a toda velocidad. Di un paso en mi dirección. Todas las alarmas se me dispararon. –Adam, no hagas un escándalo. Mientras más rápido lo aceptes, mejor será. – se puso en pie.
–Brooke, tú…
–Yo nada, Adam– Jack me salvo.
–Esta bien– dijo– nos veremos– me rodeo y hizo que Adam me soltara.
–Gracias– le dije, él asintió con la cabeza. Janes estaba a mi lado y salimos de allí. En el estacionamiento seguía mirando sobre mi hombro, me aterrorizaba que Adam nos siguiera o peor aún, que Nick nos siguiera.
–Tú, amiga– Me apoye contra mi auto– no me dijiste que te estabas cogiendo a ese chico. Oh, jamás pensaría eso de ti–me tiro sobre ella y le tape la boca.
–¿Qué cosas estas diciendo? No pasa nada entre Nick y yo y tiene que ser así, a Katy le gusta.
–Y a ti también.
–No lo sé, es sexy y lindo y dice cosas que me hacen sentir bien todo el tiempo, pero sé que solo trata de tener sexo conmigo. No soy idiota.
–¿Y? ¿Viste lo sexy y ardiente que es? Santo Dios.
–Nunca cambiaras. –me volví a apoyar contra el auto– a Katy le gusta, si pasara algo entre nosotros ella estaría tan dolida. No podría hacerle algo así.
–Ella no tiene que enterarse. ¿Viste como se puso Adam al verte con ese vestido? Pensé que la vena de su frente le iba a estallar– se rio a carcajadas, intenté ocultar mi sonrisa.
–Por favor, Jane.
–No, es perfecto, Brooke. Que se revuelque de los celos y se arrepienta por todo lo que te ha hecho. Así es como tienes que vengarte, acostándote con Nick y que él se entere. Eso lo va a dejar frito.
–Dios mío, te has vuelto loca.
–Es perfecto, Brooke. Debes pagarle con la misma moneda. Para que él vea que se siente y mejor aún, vea que sigues siendo una mujer hermosa y que puedes estar con quien tú quieras.
–No lo sé.
–Piénsalo. ¿Comemos mañana? Ya que esta noche fue un fiasco.
–Sí, puedes venir a casa y planeamos algo.
–Pollo frito, por favor– nos dimos un rápido abrazo, me quede a esperar que llegara a su auto, antes de entrar al mío. Conduje con cuidado a casa, con la cabeza hecha un lío.