De pronto llega Sebastián, su semblante es macabro.
¡¡Pero que diablos!! , No puedo moverme, me que quedado inmóvil no se que hacer, el está mirando directo a mi.
¡Por dios ha sacado una pistola!
ha comenzado a disparar a todos, su novia corre y le ha dado directo en la cabeza, mientras se distrae corro hacia la puerta, Laura sale detrás de mi, llora, está asustada, trato de tranquilizarla mientras le digo que saldremos de aquí.
Nos escondemos detrás de los salones, lo veo salir y hay más personas con pistolas, logro contar unas 6, pero no son estudiantes, tal vez sean de la mafia.
Uno de ellos logra vernos así que corremos dentro del salón del nuevo.
No puedo evitar las lágrimas, mi maestra, mis compañeros, todos muertos, la escena es traumante, le digo a Laura que debemos hacernos las muertas y recostarnos junto a los cadáveres, ella acepta.
A los pocos minutos entran dos de ellos, los dos son altos de tes morena y un poco pasados de peso.
Ven los cadáveres y salen del salón, pienso quedarme ahí hasta que llegue la policía, tengo mucho miedo, estoy temblando demasiado.
Estoy junto al cadáver de mi maestra, le dispararon justo en el ojo, tengo que salir de aquí, no puedo aguantar un minuto más entre tantos cadáveres, mi ropa está manchada de sangre al igual que mi cara, brazos y manos.
Me levanto con mucha cautela, verifico que fuera del salón no haya nadie, así que muevo a Laura y le digo que tenemos que irnos, ella se niega a ir conmigo, quiere quedarse y esperar a que todo terminé, a qué llegue alguien a ayudarnos.
Así que le digo.
_ Que tal si vienen a verificar que todos estén muertos y para hacerlo les disparan de nuevo en la cabeza a cada uno y después de eso los mutilan y queman todo.
_No podemos arriesgarnos, tenemos que irnos.
No muy convencida decide seguirme.
Espero no equivocarme en lo que estoy haciendo o ambas terminaremos muertas.