Bara miró a las dos mujeres que significaban mucho en su vida: Danira, su esposa, y Anjani, su hermana. No sabía que Anjani había llegado a su casa y había escuchado sus palabras recientes. —Jani, te lo explicaré más tarde, ¿vale? Necesito resolver las cosas una por una primero. Tu cuñada todavía está molesta. Anjani negó con la cabeza, con una mirada de sorpresa y decepción en sus ojos. —Explícalo ahora, o moriré de curiosidad, bro. Bara suspiró cansado; la palabra en los labios de Jani indicaba seriedad. —Está bien, después de que oremos. —No puedo orar ahora. —De acuerdo, solo espera a que tu cuñada y yo oremos primero. Jani asintió. Su intención al venir aquí era asegurarse de que su cuñada no estuviera desaparecida y estuviera bien. En cambio, recibió una sorpresa inesperada c

