Finalmente, Bara pudo respirar aliviado; su semana de trabajo junto a la antigua amante de su padre, que lo incomodaba, había terminado. Después de esto, volvería a trabajar con Danira, viajando a varias ciudades para revisar las ubicaciones de las escuelas insignia modernas que planeaban. Sin embargo, ese alivio duró solo unos minutos. Bara se sorprendió cuando la puerta de su oficina se abrió y esa figura reapareció en su habitación, a pesar de que, según el acuerdo, su negocio había terminado ayer. —¿Qué quieres ahora? Nuestro trabajo está terminado, ¿no es así? —preguntó Bara sin rodeos. —Quiero recibir mi bono, Bara. —¿Qué bono? Nunca prometí eso. Desde el principio, solo pedí tu tiempo y esfuerzo para ayudarme con mi trabajo durante una semana. Y ya he transferido el pago como s

