—Voy contigo a la oficina, ¿está bien? —dijo Danira mientras ayudaba a Bara a prepararse por la mañana. —¿Por qué? —Quiero encontrarme con Bagas un momento. —¿Por qué? —preguntó Bara, sonando disgustado. —Tengo un asunto que atender. —Pero no te doy permiso para que vayas. —¿Por qué? Bara miró a los ojos claros de Danira. Luego plantó un beso en la mejilla derecha de su esposa. —No me gusta, Ra. Danira frunció el ceño. No entendía qué quería decir Bara con que no le gustaba. ¿No le gustaba que ella fuera a la oficina e interrumpiera su reunión con Jihan, o tenía miedo de que Bagas le informara? —¿Por qué no te gusta? —preguntó Danira, buscando una razón de su esposo. —Me da celos, Ra. No me gusta verte charlar familiarmente con Bagas, especialmente cuando lo llamas por su nombre

