|2| Papá: Layho

1131 Words
Con pasos cautelosos y abrigado ligeramente Junmyeon salió de la habitación, con la ayuda de una linterna bajo cuidadosamente las escaleras. Al llegar a la cocina encendió el foco e inmediatamente apago la linterna, posteriormente busco en la alacena para hacerse un té de manzanilla siendo lo más silencioso posible para que Yixing no se levantará. Mientras tanto Yixing cambio de posición en la cama queriendo abrazar a Junmyeon desafortunadamente el lugar se encontraba vacío. Tallo sus ojos para despertar. Supuso que estaría en el baño, se levantó de la cama y le toco la puerta del baño, espero obtener una respuesta, esa la obtuvo llego cuando escucho algo romperse en la planta baja. Corrió como alma que lleva el diablo hasta la planta baja de la casa, al llegar al comedor observo liquido derramado en el suelo y a su esposo sosteniéndose de una silla. Inmediatamente fue a ayudarlo. ―¿Estas bien? Siéntate, déjame ver tus manos. ―dice con preocupación mientras sostenía las manos de su esposo. ―Estoy bien no me paso nada. Solo se me resbalo la taza porque tuve una pequeña contracción. ―dice despreocupado. Junmyeon tranquilizo a Yixing acariciando su cabello. ―¿Hace cuanto que estas levantado? ―cuestiona seriamente. ―Veamos…―dice pensativo.―Son las cinco de la mañana, estoy despierto desde hace cuatro horas. ―sonríe. ―¿¡Desde la madrugada?! ¿¡Porque?! ―exclama sorprendido. ―Shh…―Junmyeon pone un dedo en los labios de su esposo y ríe levemente. ―Sera porque mi estomago es demasiado grande y por eso no me deja dormir. Mas las contracciones y también el sentir picazón en el vientre. ―responde seriamente. ―Por eso es que baje a prepararme un té. Yixing quita el dedo de Junmyeon de sus labios. ―¿Por qué no me hablaste? Puede haberte hecho compañía y también haberte preparado el té. ―dice un poco molesto. Junmyeon hizo un puchero y respondió. ―Lo siento. ―susurro. El c***o solo negó. Posteriormente se alejó para ir en busca de algo para limpiar el desorden. Después de limpiar fue a la cocina a preparar otra taza de té para su esposo. ―Cuando estoy aquí ni me aprovechas, que será cuando yo no esté. ―dice desde la cocina. ―Me muero. ―responde. Minutos más tarde Yixing le entrega la taza de té a Junmyeon quien le sonríe cálidamente para por ultimo beber de él. El c***o deja un beso en la frente de su esposo. Yixing se había ido al trabajo y él se quedó en la habitación que pronto ocuparían sus hijos hasta cumplir con una cierta edad. Junmyeon se encontraba en el último mes de su embarazo, en cualquier momento podría dar a luz. El coreano deseaba con todo su corazón no estar en labor de parto si su Yixing no estaba presente. El temor de estar solo lo abrumaba. ―Nazcan cuando este papi presente por favor, ¿sí? ―le dice a sus hijos para luego acariciar su vientre. Odiaba ir constantemente al baño, además de que las contracciones se volvían cada vez más insoportables. Su médico le informo que debía estar al pendiente de las contracciones de parto, cada cuanto sucedían y no solo de las contracciones de braxton hicks. Junmyeon camina con cautela dentro la habitación hasta llegar a la mecedora que se encuentra en dicho lugar y sentarse. Al poco tiempo la puerta se abre dejando ver a la madre de Junmyeon, ambos sonríen. ―Mamá me alegra que estés aquí. ―sonríe ampliamente. ―Se cómo debes de sentirte. Tranquilo, él estará contigo. ―dice compresivamente la mujer. El coreano sonríe. ―Mamá. ―¿Si? ―Cuestiona sonriente. ―Necesito usar el baño, ¿me ayudas? ―dice avergonzado. La mujer ayudo a su hijo llegar hasta al baño y también lo espero cercas de la puerta por si sucedía algo con sus nietos. A los pocos minutos escucho a su hijo gritar y sin más entro al baño, observo a su hijo sufriendo mientras se agarraba el vientre. Rápidamente lo ayudo a levantarse mientras le pedía que respirara. En cuanto llegaron a la mecedora la mujer saco su celular para llamar a la ambulancia. ―¡No! ¡Mis hijos no deben nacer sin su padre!―exclamo con dolor. ―¡Junmyeon deja de decir estupideces! Mientras la mamá de Junmyeon esperaba a que alguien contestara el coreano trataba de respirar lo más calmado posible. Por favor hijos aun no. Se los pido. Cuando le respondieron a la madre de Junmyeon las contracciones de Junmyeon se habían detenido. ―Cuelga mamá. ―¿Hola? Buenas tardes. ―dijeron desde la otra línea. ―Lo siento, ya no es necesario. Gracias. ―No siempre podrás lo sabes, ¿verdad? El parto puede adelantarse. ―Lo sé. Pero quiero que Yixing este conmigo como la familia que pronto seremos. ―Lo hará, deja de preocuparte. Por la noche Yixing aterrizo en el hospital mientras cargaba a Junmyeon y pedía ayuda a un doctor. Afortunadamente una enfermera al ver el estado del coreano se encargó de pedir rápidamente una camilla. Trasladaron a Junmyeon hacia el quirófano para que este diera a luz. Minutos después Yixing visualizo al doctor de cabecera de su esposo. ―Por favor doctor.―dice con angustia. ―Tranquilo, está listo para dar a luz. Tus hijos pronto estarán contigo. ―dice comprensivamente el médico. El médico se aleja de Yixing para ir hacia el quirófano y prepararse. Horas más tarde el doctor se acerca hacia el chico para a continuación golpear suavemente su hombro, en cuanto lo ve el hombre se levanta apresuradamente su asiento. ―¿Cómo se encuentra Junmyeon? ¿Mis hijos? ―cuestiona de forma inquietante. ―Todo ha salido de maravilla. Felicidades Yixing. Ya eres papá. ―dice el doctor con una sonrisa. Sin poder evitarlo Yixing abrazo al doctor agradeciéndole sinceramente. Se separo. ― ¿Puedo verlo? ―Lo siento, tendrás que esperar hasta mañana. Pero una de las enfermeras te puede llevar a que conozcas a tus hijos, ¿te parece? El c***o asintió muy feliz. Para la mañana siguiente Junmyeon despertó un poco desorientado hasta minutos después su mente y vista se aclararon. Observo a su esposo cargando a sus ojos hijos. ―Digan hola a papi. ―dice un sonriente Yixing. ―Lo hicimos bien Yixing. ―susurra. ―Mucho más que bien, lo hicimos perfecto. ―sonríe ampliamente. Junmyeon ríe pero inmediatamente se queja por el pequeño dolor que le causa su intervención debido al parto. El coreano sonríe al ver que sus dos hijos tienen rasgos tanto de él como de su esposo. Se siente muy feliz.
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