Serena se quedó boquiabierta por un momento, sorprendida por la intensidad en la mirada de Daniel y su tono de voz serio. No estaba acostumbrada a verlo así, y la brusquedad con la que él había tomado su mano la había dejado desconcertada. —Daniel, ¿qué... qué está pasando? —preguntó Serena, tratando de ocultar su nerviosismo detrás de una sonrisa incierta. Daniel la miró fijamente, su mandíbula apretada con determinación mientras mantenía su mano firmemente sujetada, observando cómo su rostro se veía malditamente tentador mientras las gotas de agua de su cabello húmedo se deslizaban por el escote de su vestido, hacía sus hermosos pechos. Aunque su expresión era seria, Serena podía ver una chispa de emoción en sus ojos, una emoción que la dejaba preguntándose qué estaba pasando en la m

