Un año había transcurrido, y Olivia ya había perdido la noción del tiempo, sin poder creer cómo las cosas no habían cambiado en nada. Esteban, solía tratarla bien y llenarla de detalles, pero cuando menos lo esperaba un repentino cambio de humor lo volvía violento, sumamente agresivo, arrojando cosas, y la mayoría de las veces, descargando la ira en ella, golpeándola con fuerza y sin contemplación alguna. Las bofetadas se hicieron habituales, los gritos constantes, en un par de ocasiones llegó a dejarla inconsciente. En este año Olivia comprendió que sus sentimientos habían cambiado, el amor que sentía por Esteban se fue desgastando con cada bofetada, cada golpe, cada grito. Todo esto la llevó a no sentir nada hacia él, y si en el principio llegó a sentirse ahogada, ahora comprendía que

