viii.

1984 Words
CHAPTER EIGHT, CHRISTMAS GIFT  SE ACERCABA LA NAVIDAD. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley junto con Lyra fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante. Más la chica Scamander había recibido castigo doble por intentar tirarle varias bolas de nieve a Draco Malfoy, pero la jugada le había salido mal, las bolas de nieve le dieron a Severus Snape, Lyra no sabia como pero había pasado. Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas.  Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.  —Me da mucha lástima —dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas. Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry. Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca. —A mi me dan más lástima esas personas que se defienden todo el tiempo a través de sus padres ¿no te parece, Ron? Ron asintió sonriendo y Harry le regalo una sonrisa de agradecimiento a Lyra. Era verdad que Harry no iría a Privet Drive para las fiestas. La profesora McGonagall había pasado una semana antes, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad, y Harry puso su nombre de inmediato. Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charles. Lyra hubiese querido quedarse con Harry para hacerle compañía, pero extrañaba mucho a sus abuelos y su abuela Tina siempre le mandaba cartas contandole que ya sabia que iba a preparar para la cena navideña. Cuando abandonaron los calabozos, al finalizar la clase de Pociones, encontraron un gran abeto que ocupaba el extremo del pasillo. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido les indicó que Hagrid estaba detrás de él.  —Hola, Hagrid. ¿Necesitas ayuda? —preguntó Ron, metiendo la cabeza entre las ramas.  —No, va todo bien. Gracias, Ron.  —¿Te importaría quitarte de en medio? —la voz fría y gangosa de Malfoy llegó desde atrás— ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia. Ron se lanzó contra Malfoy justo cuando aparecía Snape en lo alto de las escaleras. Pero Lyra que no se había percatado de su presencia le decia a Ron cosas como «en la nariz, Ron, pegale en la nariz». —¡WEASLEY!  Ron soltó el cuello de la túnica de Malfoy y Lyra dejo de alentarlo pero clavo su mirada en el chico rubio,era cierto que Malfoy nunca le habia dicho nada más que unas cuantas cosas pero... los enemigos de tu amigos son tus enemigos. —Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol— Malfoy estaba insultando a su familia. —Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid —dijo Snape con voz amable— Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y en cuanto a usted señorita Scamander, limitese a callarse un poco si no quiere seguir perdiendo puntos para su casa. Y ahora marchense todos.  Malfoy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción. —Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Malfo— Uno de estos días lo atraparé...  —Estaria bien para mi, jugarle alguna que otra broma —hablo Lyra pero Hemione la miro mal. —Los detesto a los dos —añadió Harry— A Malfoy y a Snape.  —Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad —dijo Hagrid— Los voy a decir qué haremos: vengan conmigo al Gran Comedor; está precioso. Así que los cuatro siguieron a Hagrid y hasta el Gran Comedor,donde la profesora McGonagall y el profesor Flitwick estaban ocupados en la  decoración.  El salón estaba espectacular. Guirnaldas de muérdago y acebo colgaban de las paredes, y no menos de doce árboles de Navidad estaban distribuidos por el lugar, algunos brillando con pequeños carámbanos, otros con cientos de velas.  —¿Cuántos días les quedan para las vacaciones? —preguntó Hagrid.  —Sólo uno —respondió Hermione— Y eso me recuerda... Nix, Harry, Ron, nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.  —Sí, claro, tienes razón —dijo Ron, obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.  —¿La biblioteca? —preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta—  ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéen?  —Si, bastante triste aunque no es un trabajo —explicó Lyra haciendo una mueca. —Desde que mencionaste a Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es —dijo Harry. —¿Qué? —Hagrid parecía impresionado— Escuchenme... Ya se los dije... No se metan. No tiene nada que ver con ustedes lo que custodia ese perro.  —Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo —dijo Hermione.  —Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo —añadió Harry— Ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada... Si nos das una pista... Yo sé que leí su nombre en algún lado.  —No les voy a decir nada —dijo Hagrid con firmeza.  —Entonces tendremos que descubrirlo nosotros —dijo Ron. Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca. Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar; mientras Ron se paseaba entre una fila de libros y los sacaba al azar.  Lyra y Harry se acercaron a la Sección Prohibida. Se habían preguntado si Flamel no estaría allí. Pero por desgracia, hacía falta un permiso especial, firmado por un profesor, para mirar alguno de los libros de aquella sección, y sabian que no iban a conseguirlo. Lyra habia pensado en adquirir la apariencia de alguno de los profesores e ir a la sección prohibida, pero cuando le conto a sus amigos Hermione estaba en desacuerdo asi que su plan no pudo llevarse a cabo. —¿Qué estan buscando?  —Nada —respondió Harry.  La señora Pince, la bibliotecaria, empuñó un plumero ante sus caras.  —Entonces, mejor que se vayan. ¡Vamos, fuera! —Ay que humor —se quejó Lyra mientras Harry sonreía por el comentario de su amiga.  Los dos esperaron en el pasillo. Cinco minutos más tarde, Ron y Hermione aparecieron negando con la cabeza. Se marcharon a almorzar. —Van a seguir buscando cuando nosotras no estemos ¿verdad? —dijo Hermione— Si encuentran algo, envien una lechuza.  —Y tú podrás preguntarle a tus padres si saben quién es Flamel —dijo Ron— Preguntarle a ellos no tendrá riesgos.  —Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas —respondió Hermione y después posó su mirada en su amiga— y Nix podria pregúntale a sus abuelos, seguro ellos algo saben. —Si.. capaz algo saben pero la cuestión es que me cuenten. Cuando comenzaron las vacaciones Harry y Ron se despidieron de las chicas. Lyra y Hermione se fueron juntas en el tren. ↺  —¡LYRA! —la chica abrazo fuerte a su abuelo, siempre le había parecido que los abrazos de su abuelo Newt eran los mejores y curaban cualquier pena. Cuando era más chica sus abrazos la tranquilizaban después de que su mente se llenara de preguntas como: ¿por qué su mamá había muerto? ¿por que no conocía a su padre? Si nunca le habían dicho que su padre estaba muerto ¿por que nadie le decia que había pasado con el? ¿su padre no la quería?  —¡Te extrañe! —se separó del abrazo y miro para todos lados en busca de alguien— ¿y la abuela Tina? —Esta en casa esperándote, vamos. En su casa la esperaban su abuela y Queenie, su tía como ella le decia aunque no era su tía realmemte. Queenie era hábil en el arte de magia de la Legeremancia. Y para Lyra, era la mejor de las mejores aunque no le gustaba mucho que lea su mente era como que invadan su privacidad. Después de varios abrazos y de «que grande que estas», comieron. En la cena les conto que fue seleccionado para Gryffindor, ya que su tía no lo sabía, hasta le tuvo que explicar que su casa era la de los valientes y la caballerosidad. También les conto de sus nuevos amigos pero cuando nombró a Harry, la cara de su tía se iluminó, («¿Harry Potter? ¿El niño que vivió?» hablaba su tía feliz). Lyra no podía creeer que con todo lo que le había contado a su tía solamente se quedaba en la parte donde ella era amiga de el gran Harry Potter. ¡Por Merlín! Le habia contado que quedo en la mejor de las casas y todas las bromas que habia hecho. —Abuelo... —Netw la miro con una ceja alzada, sabia que cuando utilizaba ese tono de voz era porque algo queria, conocia tanto a su pequeña— conoces por casualidad a alquien que se llame ¿Nicolás Flamel? Newt que sabia a donde queria llegar la muchacha le contesto que si, pero que lo que se estaba guardando en Hogwarts era tema de Dumbledore y que ella no se tenía que meter en esas cosas. ↺  —FELIZ NAVIDAD —gritó Lyra mientras bajaba corriendo por las escaleras, una mala costumbre que tenia y que no podia dejar de hacer aunque su abuela la retara siempre. Su abuelo le había contado varias veces que su madre tenia la misma costumbre de bajar corriendo por las escaleras.  De alguien tenia que salir ¿no? Desayuno mientras abria los regalos, tenia varios, algunos eran de parte de sus abuelos, de su tia, de Hermione, de Ron y por ultimo de Andrómeda. Andrómeda o Andy como Lyra le decia, era su madrina, según sus abuelos, Venus, su madre, la habia elegido porque se llevaban muy bien. Lyra solia ir a su casa en vacaciones, se llevaba muy bien con Dora, la hija de Andy, que era metamorfomaga como ella. Lyra sabia que teniendo una madrina también había un padrino, pero si lo tenia no lo sabía y tampoco era como si le importase mucho, ¿si nunca había aparecido aunque sea para saludarla por que iba a querer un padrino asi? Cuando termino de abrir los regalos miro a sus abuelos y a su tia, les agradecio pero después volvió a hablar. —¿Saben lo que seria genial? —nadie contestó asi que siguió hablando— ¡Que me regalen un perrito! Lyra, como su abuelo era fanatica de los animales, pero los perros ¡Por Merlín! Los amaba.  Le tenia tanta envida a Hagrid por tener uno o bueno dos. —Ya veremos más adelante Lyra —hablo Newt. Aunque sabia que iba a pasar mucho tiempo hasta tener un perrito, Lyra ya tenia pensado un buen nombre. Cuando se lo regalen, lo iba a llamar «canuto».
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD