iv.

2554 Words
CHAPTER FOUR, HOME                     DESPUÉS DE QUE HARRY DESPERTARA A LYRA, porque estaba durmiendo prácticamente arriba de él, la rubia debía admitir que el chico era cómodo.  Lyra agarro su uniforme y me se fue al baño a cambiarse.  Cuando estaba saliendo del baño y una voz se escucho por todo el tren. —Llegaremos a Hogwarts dentro de cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, se lo llevarán por separado al colegio. El tren aminoró la marcha, hasta que finalmente se detuvo.  Lyra no prestaba mucha atención a lo que decían los chicos, estaba mirando todo a su al rededor y tampoco se hacía problema por perderse ya que Ron la guiaba a través de todos los demás alumnos, la llevaba agarrada de la túnica, la ojigris estaba segura que si no caminaba Ron la iba a  arrastar por todo el piso. Lyra se ubicó en los botes junto con Harry, Ron y Hermione. —¿Subierom todos? —pregunto alguien Hagrid, que tenía un bote para él solo— ¡Vamos! ¡ADELANTE!  Y la pequeña flota de botes se movió al mismo tiempo, deslizándose por el lago, que era tan liso como el cristal.  —¡Bajen las cabezas! —exclamó Hagrid, mientras los primeros botes alcanzaban el peñasco.  —¡Eh, tú, el de allí! ¿Es éste tu sapo? —dijo Hagrid y Lyra se dio cuenta que le hablaba al chico del tren— ¿Estan todos aquí? Tú, ¿todavía tienes tu sapo? —Hagrid levantó un gigantesco puño y llamó tres veces a la puerta del castillo. La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello n***o y túnica verde, esperaba allí. Tenía un rostro muy severo, y lo primero que Lyra penso fue que las bromas que tenía pensado hacer, ninguna podia ser dirigida a ella. —Los de primer año, profesora McGonagall —dijo Hagrid.  —Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.  Siguieron a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el  suelo de piedra. Los llevó a una pequeña habitación vacía, fuera del vestíbulo. —Bienvenidos a Hogwarts —dijo la profesora McGonagall— El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupen sus lugares en el Gran Comedor deben ser seleccionados para sus casas. La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras esten aquí, sus casas serán como su familia en Hogwarts. Tendran clases con el resto de la casa que les toque, dormiran en los dormitorios de sus casas y pasaran el tiempo libre en la sala común de la casa.  La chica Scamander se desconecto del mundo y cuando la profesora McGonagall terminó de nombrar las cuatro casas, se volvió a replantear en que casa podría quedar. —Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia —dijo la profesora McGonagall— Por favor, esperen tranquilos —salió de la habitación. —¿Cómo se las arreglan exactamente para seleccionarnos? —les pregunto Harry. —Creo que es una especie de prueba. Fred dice que duele mucho, pero creo que era una broma. Lyra sabía sobre la existencia del sombrero seleccionador, había escuchado muchas veces a su abuelo hablar de como fue su selección. Unos veinte fantasmas acababan de pasar a través de la pared. Se deslizaban por la habitación, hablando unos con otros sobre alguien llamado Peeves. —¡Alumnos nuevos! —dijo el Fraile Gordo— Estan esperando la selección, ¿no? —algunos asintieron— ¡Espero verlos en Hufflepuff —continuó el Fraile— Mi antigua casa. —En marcha —dijo una voz aguda— La Ceremonia de Selección va a comenzar —la profesora McGonagall había vuelto— Ahora formen una hilera y siganme. Lyra se ubicó en la fila detrás de Ron y salieron de la habitacion y entraron al Gran comedor. El lugar era mucho mejor de lo que Newt le había contado a su nieta. La profesora McGonagall ponía en silencio un taburete de cuatro patas frente a ellos. Encima del taburete puso un sombrero puntiagudo de mago. El sombrero estaba remendado, raído y muy sucio. Oh, podrás pensar que no soy bonito, pero no juzgues por lo que ves.  Me comeré a mí mismo si puedes encontrar  un sombrero más inteligente que yo.  Puedes tener bombines negros,  sombreros altos y elegantes.  Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts  y puedo superar a todos.  No hay nada escondido en tu cabeza  que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.  Así que pruébame y te diré  dónde debes estar.  Puedes pertenecer a Gryffindor,  donde habitan los valientes.  Su osadía, temple y caballerosidad  ponen aparte a los de Gryffindor.  Puedes pertenecer a Hufflepuff  donde son justos y leales.  Esos perseverantes Hufflepuff  de verdad no temen el trabajo pesado. O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,  Si tienes una mente dispuesta,  porque los de inteligencia y erudición  siempre encontrarán allí a sus semejantes.  O tal vez en Slytherin  harás tus verdaderos amigos. Esa gente astuta utiliza cualquier medio  para lograr sus fines. ¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!  ¡Y no recibirás una bofetada!  Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).  Porque soy el Sombrero Pensante. Todo el comedor estalló en aplausos cuando el sombrero terminó su canción. Éste se inclinó hacia las cuatro mesas y luego se quedó rígido otra vez. La profesora McGonagall se adelanto con un gran rollo de pergamino. —Cuando yo los llame, se pondran el sombrero y se sentaran en el taburete para que los seleccionen —dijo— ¡Abbott, Hannah! La chica quedo en Hufflepuff y asi fueron pasando varios alumnos mas.  —Granger; Hermione! —la chica casi corrió hasta el taburete y se puso el sombrero, muy nerviosa.  —¡GRYFFINDOR! -gritó el sombrero. Ron gruñó y Lyra que estaba a su lado sonrio, Hermione le caia bien solamente hablaba mucho, seguro era por los nervios. Siguieron pasando hasta que llegó el turno de Harry. —¡Potter; Harry! Mientras Harry se adelantaba, los murmullos se extendieron súbitamente como fuegos artificiales.  Harry se dio vuelta para mirar a Ron y Lyra, esta última le levanto los pulgares en señal de que todo iba bien. Despues de un rato el sombre grito ¡GRYFFINDOR! y Harry les sonrió con alivió a sus nuevos amigos. —¡Scamander; Lyra! Fue el turno de la ojigris en ponerse nerviosa.  —Mm —dijo una voz en su oído— interesante... veo nobleza, talento, astucia y valentia... Slytherin sería un buen camino para continuar con la tradición familiar («¿Familiar? Si el abuelo estaba en Hufflepuff y mamá en Gryffindor. ¿Mi padre habra sido Slytherin?» penso Lyra) no lo sabes... bien ya tengo una decisión. —¡GRYFFINDOR! —de la felicidad que Lyra sintió su pelo se tornó de un color rosa y escuchó a varios susurrar pero no le importó, estaba en la casa que estuvo su madre, Ron y Harry estaban ahi... pero ¿Tenia família en Slytherin? ↺                 TENÍAN QUE ESTUDIAR LOS CIELOS NOCTURNOS CON LOS TELESCOPIOS, cada miércoles a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Sin dudas Astronomía era la  materia favorita de Lyra, cuando tenia ocho años queria saber el origen de su nombre («no se porque tus padres eligieron llamarte asi, Venus había dicho que era una tradicion de la família de tu padre y que era lo único bueno de su familia o algo asi» dijo el abuelo cuando le preguntó sobre su nombre). La ojigris empezó a investigar por su cuenta y descubrió que Lyra es el nombre de una constelación al igual que Phoenix y se terminó emocionado tanto que sus abuelos le compraron varios libros de astronomía. Tres veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con una bruja pequeña y regordeta llamada profesora Sprout, y aprendian a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué tenían que utilizarlos. Pero la asignatura más aburrida era Historia de la Magia, la única clase dictada por un fantasma.  El profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, era un brujo diminuto que tenía que subirse a unos cuantos libros para ver por encima de su escritorio. Al comenzar la primera clase, sacó la lista y, cuando llegó al nombre de Harry, dio un chillido de excitación y desapareció de la vista.  La profesora McGonagall era siempre diferente. Era estricta e inteligente, les habló en el primer momento en que se sentaron, el día de su primera clase.  —Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderan en Hogwarts —dijo— Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. La clase que todos esperaban y más Lyra era Defensa Contra las Artes Oscuras, pero las lecciones de Quirrell resultaron ser casi una broma.  —¿Qué tenemos hoy? —le preguntó Harry a Lyra, mientras echaba azúcar en sus cereales.  —Pociones Dobles con los de Slytherin —le respondió la rubia sin prestarle mucha atención. —Snape es el Jefe de la Casa Slytherin. Dicen que siempre los favorece a ellos... Ahora veremos si es verdad —hablo Ron. —Ojalá McGonagall nos favoreciera a nosotros —dijo Harry. Justo en aquel momento llegó el correo. Zuwy paso volando y dejo caer una carta justo donde estaba Lyra. Era una carta del abuelo Newt. Querida Lyra: Tina y yo estamos muy felices de que quedaras en Gryffindor, ya que era lo que tu querias. Tu madre hubiese estado tan orgullosa de ti igual que nosotros. (aunque entre nosotros, sabemos que Hufflepuff es la mejor casa). Aca en casa se nota que falta tu presencia, la casa esta tan aburrida sin ti corriendo por tadas partes. Tina dice que te extraña mucho, hasta esta pensando en hacer tu comida favorita para los días que vengas por navidad. Ah, también quiere que te cuides y estudies mucho. Por mi parte también te extraño (más que tu abuela). Los animales también notaron tu falta de presencia. Te quiere y extraña, Newt. Las clases de Pociones se daban abajo, en un calabozo. Hacía mucho más frío allí que arriba, en la parte principal del castillo, y habría sido igualmente tétrico sin todos aquellos animales conservados, flotando en frascos de vidrio, por todas las paredes.  Snape, como Flitwick, comenzó la clase pasando lista y, como Flitwick, se detuvo ante el nombre de Harry  —Ah, sí —murmuró— Harry Potter. Nuestra nueva... celebridad. Draco Malfoy y sus guardaespaldas rieron tapándose la boca. Snape siguió pasando lista y cuando llego al nombre de Lyra la miro con asco, como el asco que Lyra tenía al mirar su pelo. —Ustedes estan aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó— Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de ustedes dudaran que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar. Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Lyra intercambiaron miradas con las cejas levantadas.  Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla, y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque.  —¡Potter! —dijo de pronto Snape—¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo? —No lo sé, señor —contestó Harry.  Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón.  —Bah, bah... es evidente que la fama no lo es todo.  No hizo caso de la mano de Hermione.  —Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar? —No lo sé, señor.  —Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter? Snape seguía haciendo caso omiso de la mano temblorosa de Hermione. Lyra dio por definitivo que pociones iba a ser la materia que más iba a odiar. —¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?  Ante eso, Hermione se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra.  —No lo sé —dijo Harry con calma— Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella? La de ojos grises no pudo aguantar la risa y fue la primera en reir, ganandose asi una mirada de odio de Snape, pero su mirada paso a todos los demás que empezaron a reir junto con ella. —Siéntate —gritó a Hermione— Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. Bueno, ¿por qué no lo estan apuntando todo?  Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del  ruido, Snape dijo:  —Y se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Potter. Lyra hizo una cara de asco cuando Snape dijo eso, pero dejo las muecas porque volvio a hablar. —Tambien se les restará otro punto a Gryffindor por la falta de respeto de Scamander. Las cosas no mejoraron para la casa de Gryffindor, a medida que continuaba la clase de Pociones. Snape nos puso en parejas, para que mezclaramos una poción sencilla para curar forúnculos. De alguna forma, Neville se las había ingeniado para convertir el caldero de Seamus en un engrudo hirviente que se derramaba sobre el suelo, quemando y haciendo agujeros en los zapatos. —¡Chico idiota! —dijo Snape con enfado, haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita— Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no?  Neville lloriqueaba, mientras las pústulas comenzaban a aparecer en su nariz.  —Llévelo a la enfermería —ordenó Snape a Seamus. Luego se acercó a Harry y Ron, que habían estado trabajando cerca de Neville.  —Tu, Harry Potter. ¿Por qué no le dijiste que no pusiera las púas? Pensaste que si se equivocaba quedarías bien, ¿no es cierto? Éste es otro punto que pierdes para Gryffindor. Cuando salieron de la clase de pociones el animo de Harry estaba por el piso. —Anímate —dijo Ron— Snape siempre le quitaba puntos a Fred y a George. —Si, aparte a mi también me odia, podemos formar un club. "Los odiados de Snape" —Lyra lo empujo amistosamente mientras Ron se reía. —¿Puedemos ir a ver a Hagrid contigo? —pregunto Ron para cambiar de tema.
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