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2312 Words
.:. CHAPTER fourteen.:QUALITIES  ERA QUIRRELL.  No era Snape. Lyra sintio que vivió toda su vida en una mentira. Aunque trato de entender, no pudo. Quirrell no tenia el turbante puesto, era la cosa más horrible después del unicornio muerto que había visto en su corta vida.  Lyra queria gritar, en realidad quería. Donde tendría que haber estado la nuca de Quirrell, había un rostro, la cara más terrible que Lyra hubiera visto en su vida. Era de color blanco tiza, con brillantes ojos rojos y ranuras en vez de fosas nasales, como las serpientes. Más lejos, Lyra pudo ver lo que supuso que era el espejo que del que Harry le habia contado. ¿Que hacia el espejo ahí, y que tenia que ver con la piedra filosofal?  -Qué conmovedor -escucho decir después que salio de su trance- Siempre consideré la valentía... Sí, muchacho, tus padres eran valientes... Maté primero a tu padre y luchó con valor... -¿mate a tu padre? No podia ser lo que Lyra estaba pensando- Pero tu madre no tenía que morir... ella trataba de protegerte... Ahora, dame esa Piedra, a menos que quieras que tu madre haya muerto en vano.  -¡NUNCA!  Harry se movió en dirección donde se encontraba Lyra pero Quirrell gritó:  ¡ATRÁPALO! ¡ATRAPALOS! ¡A LOS DOS! Fue ahi cuando Quirrell se dio cuenta de la presencia de la ojigris. Lyra corrió hasta Harry para que su supuesto profesor no lo atrapase. Llego tarde. Quirrell ya tenia a Harry sujetando su muñeca. No pasaron ni dos minutos, Lyra se encontraba colgada de Quirrell o quien quiera que sea para tratar de librar a su mejor amigo. Quirrell solto a Harry, pero tiro a Lyra contra la pared haciendo que quedara más perdida de lo que ya estaba por tomar el veneno. Harry y Lyra miraron alrededor para ver dónde estaba Quirrell, la ultima con más esfuerzo para enfocar su vista que el primero y lo vieron doblado de dolor, mirándose los dedos, que se ampollaban ante sus ojos.  -¡ATRÁPALO! ¡Atrápalo! ¡ATRAPALOS! -rugía otra vez Voldemort, y Quirrell arremetió contra Harry, haciéndolo caer al suelo y apretándole el cuello con las dos manos... pero Quirrell chillando desesperado, era como si se quemara al tocar a su mejor amigo, penso Lyra. -Maestro, no puedo sujetarlo... ¡Mis manos... mis manos!  Y Quirrell,aunque mantenía sujeto a Harry aplastándolo con las rodillas, le soltó el cuello y contempló, aterrorizado, sus manos. Efectivamente Lyra tenía razón sus manos estaban quemadas, en carne viva, con ampollas rojas y brillantes. -¡HARRY! -gritó Lyra con todas las fuerzas que le quedaban aún tirada en el suelo- ¡TOCALO! ¡LO QUEMAS! ¡TOCALO, HARRY! Harry se quedo mirando a Lyra con preocupación, después contempló sus manos. Su mejor amiga tenía razón.  -¡Entonces mátalo, idiota, y termina de una vez! -exclamó Voldemort.  Quirrell levantó la mano para lanzar un maleficio mortal, pero Harry, instintivamente, se incorporó y se aferró a la cara de Quirrell.  -¡AAAAAAH!  Quirrell se apartó, con el rostro también quemado. Harry se puso de pie de un salto, cogió a Quirrell de un brazo y lo apretó con fuerza. «Esto es por Nix» pensó. Quirrell gritó y trató de empujar a Harry.  Lyra que ya estaba perdiendo el conocimiento pudo escuchar los gemidos de Quirrell y los aullidos de Voldemort: ¡MÁTALO! ¡MÁTALO!. Lyra deseó con toda su alma ayudar a Harry, queria lo mejor para él y dejarlo luchar contra la personas que mato a sus padres, obvio que no lo era. Pero no pudo. No soportó más el veneno y el golpe en la cabeza. Antes de caer desmayada o muerta, no sabia bien, penso que capaz era mejor morir, después de todo iba a estar con su madre, como siempre quiso, estar con los padres de Harry y contarles que era el mejor hijo que hubiesen podido terminer, obviamente después de ella. Pero después penso en sus abuelo, Newt y Tina, sus amigo. No los queria dejar solos. ↺  LO PRIMERO QUE LYRA VIO AL ABRIR LOS OJOS FUE A DUMBLEDORE y su única barba sentado en la cama de al lado, pero no estaba solo, tambien estaba Harry. «¿Entonces no estaba muerta? O ¿Harry y Dumbledore murieron?» pensó. -Buenas tardes, Harry -dijo Dumbledore sin percatarse que Lyra estabadespertando. -¡Señor! ¡La Piedra! ¡Era Quirrell! ¡Él tiene la Piedra! ¡Lyra! Señor, rápido...  -Cálmate, qúerido muchacho, estás un poco atrasado -dijo Dumbledore- Quirrell no tiene la Piedra. Buenas tardes para ti también Lyra. -¿Estoy muerta? ¿Ustedes también murieron? -pregunto Lyra entrecerrando los ojos, le dolia la cabeza.  -No querida, pero la próxima evite tomar veneno. -¿Tomaste el veneno? -preguntó Harry asombrado. -Si bueno, no te iba a dejar solo -dijo restandole importancia y cerrando los ojos. Se habia quedado dormida. -¿Entonces quién la tiene? Señor, yo... -hablo de reojo Harry mirando a Lyra. -Harry, por favor, cálmate, o la señora Pomfrey me echará de aquí.  Harry tragó y miró alrededor. Se dio cuenta de que debía de estar en la enfermería. Estaba acostado en una cama, al lado de su cama estaba la de Lyra y cerca había una mesa, con una enorme cantidad de paquetes, que parecían la mitad de la tienda de golosinas  -Regalos de sus amigos y admiradores -dijo Dumbledore, radiante- Lo que sucedió en las mazmorras entre tú, la señorita Scamander y el profesor Quirrell es completamente secreto, así que, naturalmente, todo el colegio lo sabe. Los señores Fred y George Weasley, son responsables de tratar de enviarle a Lyra un inodoro. No dudo que pensaron que eso le divertiría. Sin embargo, la señora Pomfrey consideró que no era muy higiénico y lo confiscó.  -¿Cuánto tiempo hace que estamos aquí?  -Tres días. El señor Ronald Weasley y la señorita Granger estarán muy aliviados al saber que se han recuperado el conocimiento. Han estado sumamente preocupados.  -Pero señor, la Piedra...  -Veo que no quieres que te distraiga. Muy bien, la Piedra. El profesor Quirrell no te la pudo quitar. Yo llegué a tiempo para evitarlo, aunque debo decir que lo estabas, lo estaban haciendo muy bien.  -¿Usted llegó? ¿Recibió la lechuza que envió Hermione?  -Nos debimos cruzar en el aire. En cuanto llegué a Londres, me di cuenta de que el lugar en donde debía estar era el que había dejado. Llegué justo a tiempo para quitarte a Quirrell de encima...  -Fue usted.  -Tuve miedo de haber llegado demasiado tarde.  -Casi fue así, no habría podido aguantar mucho más sin que me quitara la Piedra... y Nix estaba desmayada. -No por la Piedra, muchacho, por ti... El esfuerzo casi te mata y a Lyra el veneno, si no fuera por su cualidad ahora la señorita Scamander estaria muerta. Durante un terrible momento tuve miedo de que fuera así. En lo que se refiere a la Piedra, fue destruida.  -¿Destruida? -dijo Harry sin entender- Pero su amigo... Nicolás Flamel...  -¡Oh, sabes lo de Nicolás! -dijo contento Dumbledore- Hiciste bien los deberes, ¿no es cierto? Bien, Nicolás y yo tuvimos una pequeña charla y estuvimos de acuerdo en que era lo mejor.  -Pero eso significa que él y su mujer van a morir, ¿no?  -Tienen suficiente Elixir guardado para poner sus asuntos en orden y luego, sí, van a morir.  Dumbledore sonrió ante la expresión de desconcierto que se veía en el rostro de Harry. -Para alguien tan joven como tú, estoy seguro de que parecerá increíble, pero para Nicolás y Perenela será realmente como irse a la cama, después de un día muy, muy largo. Después de todo, para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura. Sabes, la Piedra no era realmente algo tan maravilloso. ¡Todo el dinero y la vida que uno pueda desear! Las dos cosas que la mayor parte de los seres humanos elegirían... El problema es que los humanos tienen el don de elegir precisamente las cosas que son peores para ellos.  Harry yacía allí, sin saber qué decir. Dumbledore canturreó durante un minuto y después sonrió hacia el techo.  -¿Señor? -dijo Harry- Estuve pensando... Señor, aunque la Piedra ya no esté, Vol... quiero decir Quién-usted-sabe...  -Llámalo Voldemort, Harry. Utiliza siempre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra.  -Sí, señor. Bien, Voldemort intentará volver de nuevo, ¿no? Quiero decir... No se ha ido, ¿verdad?  -No, Harry, no se ha ido. Está por ahí, en algún lugar, tal vez buscando otro cuerpo para compartir... Como no está realmente vivo, no se le puede matar. Él dejó morir a Quirrell, muestra tan poca misericordia con sus seguidores como con sus enemigos. De todos modos, Harry, tú tal vez has retrasado su regreso al poder. La próxima vez hará falta algún otro preparado para luchar y, si lo detienen otra vez y otra vez, bueno, puede ser que nunca vuelva al poder.  Harry asintió, pero se detuvo rápidamente, porque eso hacía que le doliera más la cabeza. Luego dijo:  -Señor, hay algunas cosas más que me gustaría saber, si me las puede decir... cosas sobre las que quiero saber la verdad...  -La verdad -Dumbledore suspiró- Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado. Sin embargo, contestaré tus preguntas a menos que tenga una muy buena razón para no hacerlo. Y en ese caso te pido que me perdones. Por supuesto, no voy a mentirte.  -Bien... Voldemort dijo que sólo mató a mi madre porque ella trató de evitar que me matara. Pero ¿por qué iba a querer matarme a mí en primer lugar?  Aquella vez, Dumbledore suspiró profundamente.  -Vaya, la primera cosa que me preguntas y no puedo contestarte. No hoy. No ahora. Lo sabrás, un día... Quítatelo de la cabeza por ahora, Harry. Cuando seas mayor... ya sé que eso es odioso... bueno, cuando estés listo, lo sabrás.  Y Harry supo que no sería bueno discutir. -¿Y por qué Quirrell no podía tocarme?  -Tu madre murió para salvarte. Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de tu madre hacia ti deja marcas poderosas. No una cicatriz, no un signo visible... Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección. Eso está en tu piel.Quirrell, lleno de odio, codicia y ambición, compartiendo su alma con Voldemort, no podía tocarte por esa razón. Era una agonía el tocar a una persona marcada por algo tan bueno.  Entonces Dumbledore se mostró muy interesado en un pájaro que estaba cerca de la cortina, lo que le dio tiempo a Harry para secarse los ojos con la sábana. Cuando pudo hablar de nuevo, Harry dijo:  -¿Y la capa invisible... sabe quién me la mandó?  -Ah... Resulta que tu padre me la había dejado y pensé que te gustaría tenerla -Los ojos de Dumbledore brillaron- Cosas útiles... Tu padre la utilizaba sobre todo para robar comida en la cocina, cuando estaba aquí. -Y hay algo más...  -Dispara.  -Quirrell dijo que Snape... -El profesor Snape, Harry -Sí, él... Quirrell dijo que me odia y a Lyra, porque odiaba a mi padre y al de ella. ¿Es verdad?  -Bueno, ellos se detestaban uno al otro. Como tú y el señor Malfoy. Y entonces, tu padre hizo algo que Snape nunca pudo perdonarle.  -¿Qué?  -Le salvó la vida.  -¿Qué?  -Sí... -dijo Dumbledore, con aire soñador- Es curiosa la forma en que funciona la mente de la gente, ¿no es cierto? El profesor Snape no podía soportar estar en deuda con tu padre... Creo que se esforzó tanto para protegerte este año porque sentía que así estaría en paz con él. Así podría seguir odiando la memoria de tu padre, en paz...  -¿Pero, y el padre de Lyra? ¿Usted lo conocía? -Si, pero no puedo hablar de eso Harry. La familia de Lyra tiene que hablar con ella primero. -Pero su abuelo dice que no sabe nada de su padre... -Bueno muchacho, hablar de eso con la señorita Scamamder no me corresponde. Harry trató de entenderlo, pero le hacía doler la cabeza, así que lo dejó.  -Y señor, hay una cosa más...  -¿Sólo una?  -¿Cómo pude hacer que la Piedra saliera del espejo? -Ah, bueno, me alegro de que me preguntes eso. Fue una de mis más brillantes ideas y, entre tú y yo, eso es decir mucho. Sabes, sólo alguien que quisiera encontrar la Piedra, encontrarla, pero no utilizarla, sería capaz de conseguirla. De otra forma, se verían haciendo oro o bebiendo el Elixir de la Vida. Mi mente me sorprende hasta a mí mismo.. -Señor... otra pregunta -¿Si? -Dijo que Lyra tenia una cualidad que la salvó ¿Que es? -pregunto confundido- ¿Es eso de la nayade? -¿Como se enteraron de eso? -Firenze... -Bien, cuando la señorita Scamander despierte voy a hablar con ella... estoy seguro que luego te va a contar ¿no? -Harry se sonrojo- Bueno, suficientes preguntas. Te sugiero que comiences a comer esas golosinas. Ah, las grageas de todos los sabores. En mi juventud tuve la mala suerte de encontrar una con gusto a vómito y, desde entonces, me temo que dejaron de gustarme. Pero creo que no tendré problema con esta bonita gragea, ¿no te parece?  Sonrió y se metió en la boca una gragea de color dorado. Luego se atragantó y dijo:  -¡Ay de mí! ¡Cera del oído!
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