Nicole tocó la puerta con todas sus fuerzas y ni siquiera esperó a que Walter contestara cuando ya ella misma abría para entrar, al tiempo que la secretaria le gritaba desde atrás que no podía entrar, mientras Nicole la ignoraba. — ¡Walter Gibson! — Voceo Nicole en un estruendo, al tiempo que él se levantaba de su asiento, sorprendido. — ¿Nicole? — Walter la observó confundido. Las mejillas de Nicole parecían arder de lo rojas que estaban y su respiración estaba agitada, ella tenía los ojos brillantes, como si contuviera las lágrimas y en la mano, traía un periódico muy arrugado que lanzó sobre el escritorio de Walter. — ¡¿Cómo pudiste, basura, infeliz?! — Escupió Nicole con rabia. — ¿Qué? — Walter miró el pedazo de papel, encontrándose con una noticia que lo dejó tan perplejo a él, c

