-¿Y si era una trampa?- sugirió Lasha y Mikkael negó con desesperación. -¡Que no, mamá! Era ella- afirmó con los ojos muy abiertos- Estoy seguro que era Taína, era mi leanna- dijo con frenesí. Thaer miró a Althair quien permanecía callado. Se puso de pie y aunque se sentía un poco débil aún, no había tiempo que perder- Voy a bajar, en el Inferno puedo actuar, aquí solo complicaré más las cosas. -Hijo, no- Thaer habló de inmediato con el rostro cargado de preocupación- Pueden querer engañarte, no estas tan fuerte aun, Mikkael, piensa en cuánto puedes arriesgar. Taína está ahí para salvarte. -¿Cómo lo sabes?- preguntó él sin creerlo. No podía hacerlo, eso solo le haría sentir más culpable de el desaparecimiento de su Leanna. -¿No es obvio?- intervino Althair llamando la atención de todos

