-No sé qué hacer- Mikkael estaba desesperado, caminaba una y otra vez por la misma corta ruta y en sus ojos brillaba una maníaca y sobrenatural preocupación- No encuentro salida, sufre tanto que me duele, ¡Maldita sea! -Hijo, contrólate- dijo Althair quien poco a poco se había recuperado, la fuerza y el poder que Diabhal sacó de él habían vuelto a su mando, el hecho de que la Parca hubiese podido derrotarlo sólo afianzaba la teoría que consistía en que Mikkael tenía aún más fuerza después de su encuentro cercano con el Inframundo. Padre decía en medio de toda su sabiduría que si Mikkael no controlaba sus emociones ahora el mundo infernal sería el afectado y con él todas las ánimas y los espíritus así como los demonios que ahí permanecieran. -¿Cómo quieres que me controle?- preguntó Mikk

