Cuando entramos, efectivamente el dueño se quedó viendo a Jason y apenas lo reconoció, lo saludo como si fueran viejos amigos, al igual que me saludo a mí después de que Jason le dijera quién era, para ser sincera extrañaba ese tipo de efusividad muchas de mis misiones se desarrollaron en América Latina y aunque no estaba en estos países por algún motivo positivo, la cultura siempre me pareció fascinante, así como su comida, por lo que el entusiasmo y carisma del dueño y de su familia que me presento en ese momento, me hizo sentir acogida y en casa, aunque me recordó que debido a la confesión de Alexander ya no estoy segura de mi nacionalidad o de mis raíces, claro entiendo que mi madre tiene su descendencia aquí, pero nació en Brasil, pase parte de mi niñez en Colombia, pero no tengo ning

