capitulo 24

4328 Words

Mount El color rojo de su pelo no le hace justicia a su temperamento. Amira Kilgore posee un espíritu combativo como no he visto en ninguna otra mujer. Ese gesto con el dedo corazón va a suponerle un castigo, de los que menos le gustan si no me equivoco mucho: nada de orgasmos. De esa manera me insultará y tendré otro motivo para inclinarla sobre mi regazo y darle unos azotes en el culo, donde ahora mismo lleva un dilatador algo más pequeño que mi polla, aunque se está adaptando al tamaño. Pronto estará lista. Pero antes voy a conseguir algo que llevo esperando desde aquella primera noche. Me siento en el sillón y señalo el espacio entre mis piernas con un gesto de la cabeza. El brillo rebelde que reluce en sus ojos me dice que tiene planes para mí. Exactamente la prueba que necesito

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