Oliver: He pasado uno de mis peores días. Fiorella me está enseñando lo que es realmente sentirse como perro sin dueño. A pesar de los intentos de Otoniel por distraerme y haber dormido unas horas en la tarde, no dejo de sentir esta sensación de vacío. Después que recibí la llamada de Manuel, en la cual se le escapó haber visto a Fiorella el viernes en la tarde subirse a una camioneta, donde sentí como si me golpearan en el pecho, la mente no me deja tranquilo imaginándome cualquier cantidad de cosas. “De seguro ha de ser ese amigo de la vez anterior”, la angustia me corroe “¿Qué querrá con ella?”, “no puedo perderla”, “algo debo hacer”, pienso y pienso. Desde donde estoy nada puedo hacer, tampoco puedo irme y dejar todo tirado, sería irresponsable de mi parte hacerlo, aunque por ella

