Luego de dejar a Fiorella en la Municipalidad, me dirigí al centro de salud donde está recluida Katherine. Hablé con sus padres, quienes quisieron devolverme el dinero que he cancelado hasta los momentos por los gastos médicos, obviamente me negué. El dinero es lo que menos importa en esta situación. Lo que necesitaba era liberarme con urgencia de cualquier lazo con ella. No quiero nada que me relacione o me ate a Katherine. Con su recuperación, si logra salir del coma, que espero sea así, vendrán los problemas propios de su carácter caprichoso, querrá atención y mientras más lejos me mantenga, no tendrá justificación para exigirme estar a su lado. Por un momento, mientras la madre de Katherine fue por un té al cafetín, el señor Ovalles se me acercó pensativo. - ¿Señor Aguirre sabe

