Lo que acaba de suceder en el automóvil de Oliver aunado a lo del día de ayer, me hizo olvidar, por completo, que para la mañana del día de hoy está agendada la celebración del primer acto conciliatorio con el representante de una de las empresas de los tres casos más importantes que tengo asignados. Esta es la segunda convocatoria, al no asistir a la primera, habiéndose justificado debidamente, la Doctora Mondragón autorizó ser flexibles y extenderle una nueva citación. Al entrar a la oficina totalmente distraída, dando los buenos días de forma automática, con intención de ir directo a mi cubículo, escuché que Lucy detuvo mi recorrido, llamando mi atención. Con mucho fastidió fingí amabilidad y le pregunté: - ¿Me llamaste Lucy? –le digo con algo de impaciencia, solo quería estar u

