Natalia: Planes a futuro

1256 Words
Natalia Fueron días intensos, el festival fue un éxito como cada año. Era el cuarto año que participaba con el comité organizador, y lo disfrutaba muchísimo. Mis hermanos molestaron mucho a Edy, por no decir que le hicieron la vida un poco difícil, al final se despidieron con un fuerte abrazo, mientras Jonás seguía mirándolo con ojos matones. Yo sabía que eran incapaces de matar una mosca, pero tenían que poner su cara de malotes. Ferrán y Giovanna se marcharon y a los pocos meses Ferrán me escribió para decirme que habían terminado definitivamente. Él se iba a la gran ciudad a estudiar la especialidad de otorrinolaringología y ella se marchaba al extranjero. Pasaron los días, Edy me acompañaba los fines de semana a ver a mis padres, ocasionalmente nos íbamos de campamento con mis hermanos a nuestras habituales aventuras de deporte extremo. Edy encajaba perfecto, tenía esa faceta nata de boy scout y MacGuiver que me encantaba. De pronto, mi amiga Paulina me dejó un recado en el teléfono, decía que le urgía verme. Desde antes de que Angélica se marchara a Canadá, ella comenzó a salir con un chico de veterinaria, un buen tipo, Alejandro, así que cada vez teníamos menos tiempo para vernos. Además con los temas de salud de su tía Francisca, era cada vez más complicado para ella tener vida social. Iba y venía los fines de semana al rancho, a Guadalajara, a San Marcos… Y además era una excelente estudiante, no sé de donde saca tanta energía. “Miss Energy”, le dice mi hermano Jonás cuando la ve, porque nunca para. Le prometí ir a verla a donde ella quisiera. —Ven con Edy al Rancho de Alex y pasamos aquí el fin de semana. Tengo muchas, muchas cosas que contarte. —¿Has hablado con Angélica? —Muy poco, deberíamos ir a visitarla. ¿Qué opinas? —Tal vez para noviembre. —Debe ser antes de Octubre. —¿Por qué? — No te lo quería decir por teléfono, pero me voy a casar. No le digas a nadie por favor, aún es un secreto. Me quedé sin palabras, no quise hacer preguntas indiscretas, pero la razón con seguridad era un embarazo. No había duda. — Sé que piensas que estoy embarazada, pero no. — ¿Estás feliz? — Claro tonta, y enamorada como esas princesas estúpidas de las películas. Reímos. Me despedí de mi amiga, Paulina era una gran mujer, talentosa, no me la imaginaba casada, de las tres creo que es la que más inquietudes profesionales tenía, estudiar, viajar y vivir del arte a toda costa. Si era extraña esa boda. Aquella noche, me quedé con Edy en su departamento. Este insistía en que me mudara con él, pero yo prefería seguir teniendo mi casa y mi espacio. Loly, me dejó, se consiguió otro lugar donde vivir y dejamos de vernos. El tema con Gus, afectó más nuestra amistad de lo que hubiera pensado, y al final Gus no estaba ni conmigo ni con ella. Me pareció una tontería de su parte por nuestra amistad, pero fue su decisión. Quizá más adelante arreglaríamos esa diferencia. Aquella noche, llamó Nora, la madre de Edy. Estaba haciendo los planes para la noche de Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo. Estábamos comenzando el otoño, y yo creía que mi madre era bastante quisquillosa con los preparativos navideños, planeando todo desde un mes antes. —Por favor Eduardo, necesito que me digas a que eventos vendrás conmigo, y me gustaría que invitaras a Natalia. —Mamá, estamos en septiembre. —Con más razón, los vuelos se ponen escasos entre mas cerca esté la fecha. Mira, en acción de gracias, estaremos en la cabaña de los Harrison, sabes que tienen un rancho divino en Montana, pueden venir, estaremos ahí toda la semana y pueden aprovechar el viernes n***o. (Un día caótico de ofertas extremas en los países de Norteamérica). En navidad, estaremos en casa y para año nuevo, este plan me parece divino para ambos, estaremos en la cabaña de Mont Tremblant. Vendrán algunos de los chicos de EVI, les caerán muy bien. A pues de hecho está ahora de voluntaria tu amiga, con la que tanto coincidías en los campamentos, Angélica. Le va a dar mucho gusto verte. —Mamá, lo voy a platicar con Natalia y te aviso que decidimos. Yo había pensado ir en navidad y año nuevo, pero no sé si ella ya tiene planes. —Está bien cariño. No te agobio más. Pero decídanse pronto y compren los vuelos. Al colgar la llamada, Edy me observó, había escuchado casi toda la conversación, pues puso el teléfono el altavoz. Pero no presté tanta atención, sólo que Nora deseaba que viajara con Edy a Canadá. Edy me observaba, mientras yo seguía con un bordado para una tarea. Al final me dijo: —¿Cuándo te gustaría venir conmigo a Canadá? Sé que tus padres ya tienen planes para las fiestas. —Pasaremos la navidad juntos con la familia, como cada año, mi abuela, mis tíos y algunos parientes. En año nuevo, a veces hay plan familiar pero otras cada quien hace el suyo. —¿Te gustaría unirte a mi plan de año nuevo? Así puedo pasar navidad con mi madre, y luego nos vamos a Mont Tremblant. ¿Alguna vez has esquiado? —No, nunca, pero podría intentarlo. Al día siguiente, Edy ya tenía los vuelos listos para nuestro primer viaje juntos, al menos fuera del país. El fin de semana, nos marchamos al rancho de “La Chichimeca”, con Paulina y Alejandro. Fue un fin de semana muy divertido, montamos a caballo, por la noche, hubo una lunada, donde algunos amigos de Alex se encargaron de amenizar con la guitarra, cantando corridos y algo de trova clásica. Y entonces Paulina me llevó al despacho de Alex para contarme lo que sucedía. —Tengo que contarte algo, nadie lo sabe, pero necesito desahogarme. ¿Estás preparada? —¿Para qué? Entonces comenzó a narrarme la historia de la vida de Alex, de su herencia llena de propósitos extraños, de su futura boda, de la crisis del rancho de Alex y el de su padre, del tío Alberto que estaba haciendo todo lo que podía para poder rescatar los bienes de ambas familias. La tía Francisca, en fin, los últimos 6 meses de mi amiga habían sido caóticos y no me había contado nada. —¿Porqué no me habías dicho nada? Toda esta locura comenzó hace meses, Paulina soy tu mejor amiga, o al menos eso creo. — Lo sé, quise hacerme la fuerte, pero tu estás tan bien con Edy, con tu vida. ¿Cómo va el trabajo? — Maravilloso, mis jefes están locos. Mandarán a Diana la jefa de departamento creativo a España a abrir una sucursal, y yo me quedo con su puesto. — ¿De verdad? — Sí, es una gran oportunidad. Me gradúo en Diciembre y comienzo con trabajo nuevo en Enero. — Grandioso. ¿Cómo se llama tu jefe? — ¿Cuál de los dos? ¿El rubio o el guapo? — Los dos… — Francisco es el rubio, el que tiene ojos de ratón. Y Lorenzo es el que vive en el penthouse de mi edificio. Que por cierto es muy, muy guapo. Pero no lo digas frente a Eduardo que se pone muy mal. Charlamos un poco más antes de salir de nuevo a la fogata, mientras comenzaban a asar carne, salchichas y bombones gigantes.
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