Paulina: La tía Francisca

1148 Words
Paulina Sacaron todo lo que encontraron de la “back pack” que recuperó Alex. No había nada más que artículos personales y un sobre. . Alex llevo a Paula y a Eduardo de vuelta al hospital, mientras desde su celular llamó al abogado que recomendó su tío Alberto para levantar una denuncia. Al llegar al hospital, la tía Francisca mandó llamar a Pauli. Nerviosa y angustiada entró a verla. -Mi Pauli -Tía, aquí estoy, no te preocupes -Pauli, me urge un abogado y un notario. Es muy importante. ¿Conseguiste el testamento original? -Sí tía. -Perfecto. Ve a conseguir lo que te pedí. No tardes, no hay tiempo que perder. Descuida, que la tía Pancha tiene un plan b. De tonta no tengo ni un pelo y sé que el abogado ese me está viendo la cara de taruga. - Tranqui tía, todo va salir bien. -Vete y luego que vuelvas me cuentas del novio ese, que dice tu papá que te quieres casar. Sonrió, su tía Pancha estaba mejor de lo que ella esperaba. Pauli volvió con los papeles, el abogado y el notario estuvieron en una reunión con el padre de Pauli y su tía. Mientras tanto, los hermanos de Pauli hacían preguntas incómodas a Alex. Este con total tranquilidad respondió todo lo que le preguntaron. —¿Por qué tan rápido? —Porque ella quiere irse al extranjero a estudiar una especialidad y yo me voy con ella. —¿Estás seguro de eso? —Totalmente, Pau es una mujer maravillosa, me divierto mucho con ella. —¿Dónde se conocieron? —En la universidad. —Pero tú estudias veterinaria. —Tenemos amigos en común. —¿Por qué no nos había hablado de ti? —Esa pregunta tendrás que hacérsela a Pauli. Pauli apareció, al ver a sus hermanos acosando y hostigando a Alex con preguntas, no pudo evitar sonreír el aprieto en el que Alex se encontraba. —¡Ey! Bola de acosadores, dejen en paz a Alex. Si algo tenía Pauli, es que sus hermanos estaban locos por la felicidad de su hermana, y si ella estaba contenta con Alex, los dejarían ser. Alex sonrió, eran una hermosa familia, unida y carismática, algo que él nunca había tenido. Hijo único, huérfano y con un corazón que deseaba compartir. Podría tener mala fama, sin embargo, la mitad de las cosas eran una gran mentira. Chismes comunes en sociedades pequeñas como la ciudad de San Marcos. Pauli y él, se vieron con el abogado antes de la cita con su padre y la tía. Ella lo puso al tanto de la situación en cuanto al testamento, el anotó toda la información necesaria para hacer las investigaciones pertinentes. Cuando Pauli le dio los datos del abogado de la tía Francisca, éste reconoció el nombre. —Lo conozco—dijo con seguridad—, podremos poner esto en orden ,tengo que hacer unas llamadas, pro lo que me cuentas tu tía ha sido muy precavida. Las notarías no trabajan los domingos, aunque quizá haya alguien haciendo guardia, sin embargo, lo más probable es que pueda resolver algunas cosas hasta mañana lunes. —Muchas gracias licenciado Rómulo. —Por favor, llámenme Andrés. Por la tarde, Pauli, sus hermanos y Alex se fueron a comer. El padre de Pau se quedó con la tía, Pauli le dijo que se quedaría a dormir con su tía, pero su padre le dijo que no. Que el podría quedarse sin problema. Pauli y Alex dejaron a sus hermanos en el hotel, Pauli quería quedarse en la cas de la tía, pero ellos se negaron. Así que decidió quedarse en el hotel, en la habitación de su padre. Alex le ofreció quedarse con él en el departamento, pero ella creyó que era poco prudente. Después de charlar un rato, Pauli fue con Alex al hospital para darle las buenas noches a su padre y a su tía, y presentarle a su prometido. —Futuro sobrino, a primera vista no me caes mal. Me sorprende que Pauli tome estas decisiones tal alocadas, pero ustedes sabrán, por mi tienen mi bendición, aunque me hubiera gustado que las cosas no fueran tan apresuradas. —La beca de Florencia me da beneficios adicionales si me voy casada tía, además, no me gustaría dejar a Alex dos años. Alex la miró sorprendido, no esperaba esa respuesta y emocionado le dio un beso en la mejilla. —Eres un sol…— dijo Alex. —Lo es, futuro sobrino, así que cuídamela mucho, porque Paulina es la hija que siempre quise y yo no pude tener, pero esa es otra historia. La tía Pancha bromeó a Alejandro con toda confianza, lo estaba probando y de primera impresión le gustaba. La semana pasó sin inconvenientes, los médicos dieron buenas noticias. Alex se regresó a León el martes a primera hora. La tía Francisca estaba mucho mejor y el padre de Pauli, Don Alfonso estaba relajado. YA habían tenido un par de entrevistas con el abogado y todo al parecer tenía solución. Pauli regresó a León el jueves, junto con su hermano Edu, el resto de sus hermanos se habían marchado a sus puestos de trabajo, después de enterarse de que la tía estaría bien. Don Alfonso había decidido llevar a la tía con ellos al rancho de San Miguel y ésta, a reserva de resguardar bien su casa y llevarse las cosas más importantes con ella, aceptó encantada. En León, Pauli por ver a Alex, quien ya la esperaba emocionado en la puerta del edificio de su departamento, no pudo evitar besarlo con pasión. Habían estado separados solo unos días y les habían parecido meses. —Te tengo un regalo. —¿A mí? ¿Por qué? —Por que sí, en este mundo ya no podemos estar desconectados. Sacó una caja, era de un celular de última generación. Paulina no podía comprenderlo, nunca había necesitado un celular, para ella, esos aparatos eran únicamente para emergencias, sin embargo, cada vez era menos común que alguien se negara a tener un teléfono móvil. —Alex, no necesito un celular. —Si hubieras tenido uno antes, al igual que tu padre, hubieras podido estar en contacto con él desde antes con la salud de tu tía Francisca. Sólo úsalo como mejor te parezca. —Përo tu no tienes un teléfono móvil. —Ahora lo tengo— Sonrió. Aquella noche, Alex la llevó a cenar y se quedó a dormir con ella. La abrazó, el deseaba hacerle el amor con pasión, pero sabía que ella aún no estaba lista. Paulina, estaba confundida, lo deseaba con toda el alma, pero no sabía como decírselo, no quería que pensara que era una chica fácil, pero eso a Alex no le importaba, Cada día se enamoraba más de Pauli, y contaba los días para estar con ella, casados y viviendo su vida plena como pareja.
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