Ariadna. Una opresión se me ha quedado en el pecho desde que Leandro se marchó. Algo me dice que vino por algo más qué solo saber si estaba bien. Sus ojos estaban diferentes, su mirada era distinta, no había frialdad esta vez, estaban como tristes, como si de verdad le hubiese afectado que me fuera sin decirle nada. —Tengo tantas preguntas en mi cabeza. Me cuestiono tanto sobre él— le hablé a Lia mientras con mi cabeza sobre sus piernas ella acariciaba mi cabello. —Yo lo que no puedo asimilar es todo lo que me has contado. Leandro Macintosh y tú, todo lo que ha sucedido, lo de esta mañana... que tengas muchas preguntas hacia ti misma, no es para menos — sí, le había contado absolutamente todo a Lia. Ella es mi mejor amiga hace nueve años, lo sabe todo de mí, merecía estar al tanto de mi

