—¿Vienes de camino? —inquiere con esa suavidad que usa solo conmigo. Me rasco la frente con la mano libre, cerrando los ojos con fuerza para bloquear la imagen de su rostro sonriente esperándome en la mansión. Tomo aire, llenando el vacío de mi pecho antes de responder. —La verdad... hay mucho por hacer con la reapertura, Alistair. Me falta todavía organizar los pedidos de mañana y cerrar bien los libros. Ya hablé con Brandon y le dije que se fuera. Voy a quedarme en mi departamento esta noche para no perder tiempo mañana en el trayecto. Me doy una palmadita mental cuando noto que mi voz sale estable, casi profesional. Es la actuación de mi vida. —¿Es lo que quieres? —su tono cambia, volviéndose más profundo, más presente—. No es mejor que vaya por ti... podemos trabajar juntos allí un

