El ruido de su voz se convierte en un zumbido insoportable en mis oídos. Siento que las paredes de la habitación se encogen y que el aire está viciado por sus exigencias y su superficialidad. —¿Sabes qué? Me voy a nadar un rato —le suelto, cortando su diatriba a la mitad. —¿Ahora? ¡Alistair, estamos hablando! —chilla ella. La dejé con la palabra en la boca. Me pongo un bañador n***o que encuentro en el cajón, cojo una toalla y salgo de la habitación sin mirar atrás. Cierro la puerta tras de mí, dejando sus quejas del otro lado, y camino por el pasillo buscando desesperadamente el silencio y la claridad del agua. Fin de flashback Encontré más que silencio y claridad. Ahora, mis pulmones arden, pero no es por la carrera que acabo de tener y ganar contra Stella, sino por el fuego que rec

