—Bueno, estamos felices y ya queremos que sea el día para hacerlo oficial. Es un momento muy dulce y esperado para nosotros. Y sí, es cierto lo de la revista —añade, apretando mi brazo—, pero con solo fines de hacer una buena causa. Queremos apoyar a un lugar que atiende a niños en situación de calle. Es algo que nos toca el corazón y ellos se merecen una oportunidad, y Alistair y yo estamos de acuerdo en que nuestra felicidad debe servir para algo más. ¿No es así, Alistair? Me lanza un guiño frente a la cámara que me revuelve el estómago. Me quedo lívido. Usar la beneficencia y la imagen de niños desamparados para validar una exclusiva de una boda es lo más bajo que ha hecho en mucho tiempo. Siento una náusea física subir por mi garganta. —Espero que disfruten de la película —digo en un

