Alejo ese pensamiento. No me sirve de nada en esta mesa de negociaciones. Debo concentrarme en el aquí y el ahora, en el Alistair Sterling que es un director valioso de la industria. —Envíame la propuesta del guion —digo finalmente, rompiendo el silencio sin siquiera mirar la carpeta que deslizo anteriormente—. Quiero ver el desglose, los arcos de los personajes y, por supuesto, la lista de actores y actrices que el director de casting y tú tienen en la cabeza para el proyecto. Te haré mis acotaciones. River parece feliz; sus hombros se relajan un milímetro. —Eres libre de agregar propuestas de talento. Confiamos en tu ojo. Y en cuanto al pago... —Venga, River —lo interrumpo con una media sonrisa—. Mejor envíame todo el paquete técnico y esmérate en la oferta económica. Podemos negocia

