Eres difícil de atrapar

3541 Words
MILA –Mila, ¿puedes venir a la mesa ahora? – La voz de mi madre en mi oído me saca de mis pensamientos. He estado pegada al teléfono toda la noche. Algo pasa con Asher, pero no dice que. Han pasado doce horas desde que lo había visto, pero ya me pica la piel de querer más de él. Siempre es así, cuando finalmente podemos vernos. El anhelo lo supera todo. El despierta algo primitivo e intenso dentro de mí que apenas puedo funcionar después de nuestros encuentros. –Estoy esperando mis limones– digo débilmente, señalando al camarero en el otro extremo de la barra. Estamos en Hallow, un restaurante de lujo ubicado en una catedral reconvertida, todo brilla dorado y celestial, los restos de la influencia santa, sin duda. –Que te lo traigan a la mesa– Mi madre está usando su voz de escenario, que es suave y oculta la molestia que acecha bajo sus pies. Solo yo puedo oír lo agitad que está realmente conmigo. –Lo sé, pero…– trago saliva con dificultad. No quiero ver a ninguna de las personas que se han reunido en nuestra mesa. –Lo está cortando fresco. Además, ya sabes que siempre se olvidan traer suficiente limón– Baja la cabeza y me mira fijamente. –Te veo en la mesa– Mi madre se abre paso entre la multitud, dejándome, sintiéndome como una niña pequeña en problemas. Mis padres tienen una forma específica de hacer que todos cedan a sus deseos. Sus manipulaciones son a menudo sutiles y prolongadas, y después de suficiente tiempo, se convierten en lo mismo que un apretón de serpientes. Al final, aceptas lo que nunca habías considerado posible. Había entrado en esto esperando el apretón. Se lo que me espera en esa mesa. Y ser consciente es la mitad de la batalla. Necesito serlo. Cuando el camarero regresa con mi pequeño plato de rodajas de limón perfectas, sonrió. Los pequeños placeres me mantienen en marcha. Tomo un foto y se la envío a Asher. Mila: Mis limones básicos estan listos. Meto mi teléfono en mi bolso de cuero de Hermes y le deslizo al camarero un billete de diez dólares antes de recorrer el restaurante abarrotado con mi premio. Había entrado sabiendo que es una reunión de negocios, por eso llevo un sencillo vestido n***o de cuello alto y tacones a juego. Mi bolso rosa de piel de cabra es el único detalle aceptable para una reunión como esta. Pero, aunque se trata abiertamente de una reunión de negocios, sé que hay mucho más en juego que solo negocios, por eso estoy preparada para holgazanear, divertir y molestar. –¡Mila! ¡Ahí estas! La voz brillante de mi madre se quiebra al llamarme por encima del estruendo. Me había “perdido” de camino a la mesa, y su mano, que saluda, se eleva al aire para guiarme. –¡Vaya! – ofrezco una gran pero falsa sonrisa mientras me acerco a la mesa redonda, preparada para seis. El grupo Cargill/DuPont. Casi salgo a la calle. Que es lo que deseo que suceda. –¡Mila! ¡Qué bueno verte de nuevo! – los padres de Dustin se ponen de pie para saludarme, y su madre se acerca a mí con una cálida sonrisa y los brazos extendidos. Desde el primer día me había tratado como una hija sustituta. Aunque solamente nos hayamos visto un puñado de veces, y para ser justos, me agrada la mujer. Siempre ha sido dulce conmigo. Pero mi madre tambien puede ser dulce conmigo, y eso no significa que el apretón de serpiente no este esperando al final. –Te ves con los ojos brillantes y la cola tupida, como siempre– me dice el padre de Dustin mientras me estrecha la mano brevemente. Dustin espera detrás de sus padres, con una pequeña sonrisa en los labios. Su mirada verde musgo se posa en mí, sus mechones rubios dispuestos en una perfect onda con los dedos. Tiene veintitrés años como yo, pero su arrogancia le añade algunos años más, lo hace parecer mayor. –Dustin, me alegro de verte– digo secamente, ofreciendo mi mejilla para el beso necesario. Presiona su mano contra mi espalda, lo que normalmente no hace, y me acerca más a él. –Estoy tan feliz de que hayas aceptado esta reunión– murmura en mi oído. –Eres difícil de atrapar, ¿lo sabes? – –¿Disculpa? – Me aparto. Me mira como si supiera un secreto. Como si tal vez mi padre le hubiera prometido algo. –Digamos que es bueno saber que el dinero es lo que te hace ronronear– Siento que ese comentario merece una bofetada, aunque no estoy del todo segura de por qué. ¿Qué se habrá dicho a puerta cerrada? Mi madre me insta a sentarme en la silla junto a ella, dejando el último asiento vacío para mi padre, que se había retrasado en la oficina. Me trago mi frustración por el comentario de Dustin, por supuesto, me siento justo al lado de Dustin. –Entonces, Mila, cuéntanos, ¿Cómo han ido las clases? – dice la madre de Dustin con entusiasmo. –Oh, Olivia dale un momento para que pida una bebida al menos– reprende su esposo con una mirada de disculpa en mi dirección. –¿Qué estás bebiendo, Mila? ¿Whisky solo? O tal vez un Sauvignon blanc– Me río cortésmente. –El agua está bien. Un chardonnay no estaría mal– Mientras el padre de Dustin trata de parar a un camarero, mi madre junta las manos sobre la mesa. –Conrad debería estar aquí enseguida. No es propio de él llegar tan tarde– –Tal vez una reunión se alargó– sugiere Dustin. –Estoy segura de que tiene una muy buena razón– dice Olivia. El nudo en mi estómago se aprieta aún más. No sé por qué mi padre llega tarde, pero es extraño. Asher no me responde, lo cual también es extraño. Todo eso, sumado a mirar fijamente la rareza a mi alrededor, me hace sentir como si pudiera ahogarme. –No queremos que se pierda ni un segundo de nuestra conversación– dice Emilio, sonriendo cuando se acerca un camarero. Se cruza de brazos y le dedica una sonrisa demasiado amplia a la joven. –Por favor, el chardonnay más caro del edificio. Una botella– –Ciertamente no necesito una botella– digo. –Es para celebrar después– explica Emilio. –Con Dustin– –Una vez que los mayores nos vayamos– añade Olivia con una risa despreocupada. No habrá ninguna celebración con Dustin, de eso estoy segura. Un trato de negocios no tiene por qué interferir con mis horas libres. Además, encontrare cualquier excusa necesaria para pasar la noche en casa de Asher. –Creo que esta cena debería ser suficiente celebración– digo, –¡Mira donde estamos! Prácticamente estamos exaltados ahora mismo– Dustin se reclina en su asiento, apoyando la mano en el respaldo de mi silla. Me inclino más cerca de la mesa, alcanzando mi copa de agua para poder meter la cantidad adecuada de limones y alejarme de su alcance zalamero. No hay nada intrínsecamente malo con Dustin. Solo es el tipo imbécil rico. Padres famosos, riqueza más allá de la imaginación, una afortunada mezcla de genes. No puedo negar que Dustin es atractivo. Mandíbula cuadrada, una sonrisa encantadora que muestra unos dientes blancos perfectos. Su mirada me ha sobresaltado una o dos veces en la escuela preparatoria privada. No es rival para el encanto rubio oscuro de Kentucky de Asher. Puede arreglar un tractor y hacerme correr. La mayoría de los hombres no pueden hacer ninguna de los dos cosas. Nuestros padres ocasionalmente ven a alguien que conocen en el restaurante, deteniéndose para saludar o enviar una sonrisa rápida a un colega. Es así dondequiera que vamos. El circulo de elite de la ciudad es pequeño. Todos no conocemos. Sabemos quién pertenece y quién no. Eso es lo que hace que la idea de negocio de Asher sea tan frágil. Hombres como Dustin y su padre, mi padre también, nunca le permitiría entrar en su círculo. Su grupo de clientes potenciales de alto valor es menor de lo que había planeado. Muy pocos hombres tienen un poder imaginable. Por eso, el plan de Asher necesita ser solido como una roca para entrar en la industria como él y sus hermanos estan planeando. –Lo siento. Lo siento a todos– La voz áspera de mi padre interrumpe nuestra aburrida charla. Me enderezo, ofreciendo una sonrisa genérica mientras mi padre hace su ronda saludando a todos. Se acomoda en el asiento vacío junto a mi madre. –Espero que no hayan esperado demasiado– –Ni te preocupes por eso, Conrad– dice Emilio. –Tu hermosa esposa pidió tu bebida favorita mientras esperábamos y nos pusimos al día con los cursos de Mila para este semestre. Todo bien– Mi padre asiente, mirando el vaso de whisky de alta gama, su bebida preferida, como si no lo reconociera. –¿Qué tal el trabajo hoy? – empieza mi madre, en lugar de decir ¿Qué demonios te pasa? Mi padre se aclara la garganta, finalmente toma el vaso y lo hace girar. Todavía no me ha mirado. –Un día ajetreado, como siempre. aunque tuve una reunión sorpresa al final que se alargó– –¿Ah sí? ¿Nuevos planes para un hotel en algún lugar? – una sonrisa cómplice se extiende por los labios de Emilio –Déjame adivinar. Dubái– Mi padre se ríe, pero es una risa hueca. –No. Solo otro idiota ilusionado que cree que puede hacer las cosas a su manera– Emilio gime. –Dios, nunca se detienen, ¿verdad? – –Este fue peor que la mayoría– la mandíbula de mi padre se mueve de un lado a otro, y finalmente me mira, con algo oscuro retorciéndose en su rostro. –Supongo que es parte del oficio– –Digo, despídelos en cuanto muestren signos de insubordinación– Emilio enfatiza su punto dando un puñetazo al aire. –No los necesitamos. Y aparentemente ellos no nos necesitan a nosotros– –¿Pero ¿qué pasa si no trabajan para ti? – –Entonces, haz que los arruinen– dice Dustin con una risa. La sonrisa de mi padre se desvanece rápidamente mientras toma un buen trago de su bebida. Cuando el vaso golpea la mesa, gira el cuello de un lado a otro. –Estoy listo para que comience esta reunión. Y para comer algo– –Ya pedí un par de aperitivos– ronronea mi madre. –Genial. vayamos al grano. ¿Emilio? – los labios de mi padre se curvan en lo que parece una sonrisa genuina. Impactante. Emilio me devuelve la sonrisa y luego me mira. –Mila, eres una brillante empresaria de la próxima generación. Te quiero en mi equipo- Una risa de asombro escapa de mí. –Emilio, es tan dulce de tu parte– –Tus cursos en Stanford te colocan en una posición única para para trabajar en conjunto con nuestra empresa. Pero lo que veo en el horizonte es más grande que su colaboración habitual. Quiero que Cargill Realty se una el viaje. Al espacio, por supuesto, pero tambien a la sala de juntas– Asiento lentamente, fragmentos de mi conversación telefónica con mi padre flotando de vuelta en mi casa. –Por supuesto– –Imagina los hoteles de tu padre en la Luna. El primer edificio de oficinas de Cargill construido en Marte. Cuando el turismo espacial llegue, lo cual llegará y pronto, necesitaremos un innovador social de nuestro lado para ayudarnos a navegar por el nuevo terreno– Todo suena tan descabellado, casi inventado. Pero la pizca de oportunidad que hay allí me emociona. ¿Y cómo no? –Eso suena increíble– –Así que estás de acuerdo en que una fusión sería brillante– la sonrisa de Emilio es de oreja a oreja mientras su mirada pasa de Dustin a Olivia. –Bueno, esto me facilita mucho el trabajo– –No puedo imaginar un siguiente paso más ingenioso que vincular Cargill Realty con DuPont Aeroespace. Ojalá hubiera sido idea mía– se queja mi padre. –Digamos que fue idea de ambos– ofrece Emilio. –Después de todo, nuestra inspiración esta justo delante de nosotros– Sus ojos se arrugan en las comisuras mientras mira entre Dustin y yo. –Aunque supongo que no debería adelantarme. ¿has decidido unirte a la empresa familiar una vez que termines tu MBA? – Controlo mi rostro para que no delate ninguna de las emociones que este asunto suele suscitar: molestia, indecisión, total desinterés. –Esas negociaciones siguen en curso– Los ojos de Emilio se abren de par en par y dirige una mirada impresionada a mi padre. –La has educado bien– –Quizás demasiado bien– dice mi padre, cruzándose de brazos. –¿Cómo no va a entrar en el negocio familiar? – pregunta Dustin con frialdad, y huele a que es para el beneficio de mi padre. Después de todo, está sentado justo a mi lado. Si Asher estuviera aquí, se cómo lo llamaría: un pomposo imbécil. –Tal vez podrías preguntarle– digo en voz un poco más baja, estrictamente para beneficio de Dustin. –Bueno, supongo que eso le pone un freno a la conversación– dice Emilio, con un aspecto decepcionado como el de un actor de Broadway, exagerando un poco, por lo que el público de la última fila todavía puede sentirlo. –Estamos interesados en trabajar con la próxima generación de Cargill Realty. Aunque estoy seguro de que las alternativas que están considerando son…dignas– Mi padre tose. Mi madre toma su vino –El punto es que estoy viendo un equipo increíble aquí– Emilio se interpone entre el, mi padre, Dustin y yo. –Si, nuestros negocios insignia han tenido un éxito increíble– Le da una palmada a mi padre en el hombro, pero me clava una mirada profunda. –Pero estamos pensando en el futuro. Queremos estar a la cabeza de esta carrera para desarrollar el espacio, no quedarnos en segundo o tercero. Y creo que es algo en lo que mis nietos también participaran activamente– –¿Tus nietos? – repito mientras Olivia y mi madre estallan en carcajadas. –¿pensé que éramos nosotras las que debíamos ejercer presión? – pregunta mi madre con ironía. –Mientras haya presión, no estoy seguro de quién la aplique– responde Emilio. –Oh, Emilio–. Olivia finge molestia, pero un placer secreto emana de ella. La forma en que su mirada se mueve entre Dustin y yo sirve como cartelera para sus pensamientos: ¡Cásate de una vez y dame nietos! No tengo intención de casarme con Dustin. Nunca. Es guapo, pero ahí es donde comienza y termina mi admiración. El único hombre con el que me interesa procesar no es bienvenido en esta mesa. Pero no puedo pensar en ese lío ahora mismo. Todos los hombres aquí quieren algo de mí, y yo no quiero darle a ninguno de ellos ni la mitad de lo que esperan. –Espero que no le moleste a ninguno de ustedes que no esté planeando tener hijos– digo una vez que su risa se calma. No es estrictamente cierto, pero no necesitan saberlo. –Cambiarás de opinión– me asegura Olivia. –Yo dije lo mismo a tu edad– –Mila– comienza mi madre, su tono destilando un, no empieces. –¿No nos estamos adelantando? – interrumpe Dustin, apretándome el hombro. Su toque me hace sentir un hormigueo, pero no por una buena razón. –Después de todo, es demasiado pronto para hablar de eso. Hay negocios que dirigir– –Al menos estamos de acuerdo en eso– le digo. –Bien. dejaremos a los nietos para una reunión posterior– concede Emilio. –Pero no podemos dejar que el futuro de esta fusión Cargill-DuPont se nos escape. Por eso tenemos que actuar ahora. mira todo este talento que nos rodea. Toda esta oportunidad. Seriamos negligentes si la dejamos escapar– La cena avanza con ímpetu, acentuada por ensaladas de pera asiática, pierna de cordero, vino caro y una interminable charla sobre negocios. Afortunadamente, la atención se desvía de mi potencial maternidad y fusión empresarial, pero Dustin zumba de interés a mi lado y me cuesta mucho no decirle que se vaya a la mierda. Esta es la influencia de Asher, sin duda tiene un don con las palabras, pero no dudo en desechar la delicadeza y recurrir a un buen “vete a la mierda” cuando sea necesario. Cuando guardo el chardonnay y los muslos de cordero, veo mi oportunidad de agarrar mi bolso y dirigirme al baño. La curiosidad me araña, preguntándome si Asher ha respondido. Me disculpo, agarro mi bolso y salgo corriendo al baño de mujeres. Dentro del paraíso de azulejos malva y gris topo, donde los aceites aromáticos le dan a lo mundano un toque elegante, me apoyo contra la pared y reviso mi teléfono. Asher: Cariño, ¿Dónde estás? Asher: Te necesito. Necesito verte AHORA Mila: ¿Qué pasa? Acabo de ver estos mensajes. Estoy cenando con mis padres. Tres puntos aparecen en la pantalla mientras Asher escribe. Me retuerzo con anticipación, mordiéndome el labio superior. Asher: ¿Qué hay en la agenda para después? Tengo una sorpresa cocinando. Mila: Solo dime a donde ir y allí estaré. Lo averiguaré. Después de guardar mi teléfono y orinar, miro mi reflejo en el espejo ovalado. Había optado por un brillo de labios color piel para complementar mi elegante vestido de negocios. Mi cabello castaño oscuro está recogido a un lado, ocultando el indicio de un chupetón que Asher me había dejado en el cuello, la noche anterior. Lo había cubierto muy bien con corrector, pero uno nunca puede ser demasiado cauteloso en estas situaciones. Sonrió con suficiencia a mi reflejo mientras me seco las manos. Siento escalofríos al recordar como Asher me había comido hasta la columna vertebral, la parte inferior de los pechos y las partes carnosas del cuello. No había dejado ninguna parte de mi cuerpo sin tocar la noche anterior. Todavía estoy atrapada en la fantasía de la noche anterior cuando salgo del baño, apenas consciente de mi entorno hasta que choco con alguien. Dustin para ser exactos. –Hey, lo siento– dice, agarrándome por los brazos. –No quería que chocaras conmigo, aunque no puedo decir que me importe– –Tal vez si no estuvieras merodeando afuera del baño de mujeres, cosas así no pasarían– digo alejándome de él. El camina conmigo, bloqueando la salida al comedor. –¿Puedes culparme? Eres tan difícil de conseguir, Mila. Te encanta jugar a ese juego, ¿verdad? – –No estoy jugando Dustin- le digo, mi irritación aumenta a nuevas alturas. –Vine al baño y ahora estás en mi camino– –¿No puedes darme una oportunidad? – pregunta. Algo en su tono rompe la irritación. Está siendo sincero, o lo más sincero posible para él. lo conozco desde la primaria, pero solo de lejos. No conozco los terrenos de su corazón o como actúa en su tiempo libre. Este fugaz atisbo de vulnerabilidad me toma por sorpresa. –¿Una oportunidad para qué? – pregunto. –Sabes perfectamente que tengo novio– Sus ojos se agudizan. –¿Te ha propuesto matrimonio? – –No– trago saliva. –Todavía no. ¿Por qué? – Entonces no lo hará. Además, no hay nada que diga que no podemos hablar de nuestro propio futuro– insiste Dustin. –Ese chico no puede manejar a alguien como tú. Yo sí. Prométeme que me darás una oportunidad– Pongo los ojos en blanco. –No sabes nada sobre mi novio ni lo que planea hacer. Pero claro. En el universo alternativo donde de alguna manera estoy insatisfecha en el amor con el amor de mi vida, si, te diera una oportunidad– levanto la palma de la mano mientras paso junto a él, creando una barrera entre sus intenciones y mi cuerpo. No he dado cinco pasos cuando Dustin me llama. –Sabes que podría arruinarlo, ¿verdad? – Me giro para mirarlo. –¿De verdad estás tan mal de dinero, Dustin? No necesitas hacer eso. De hecho, no me necesitas en absoluto. Solo ve a buscar una novia, literalmente a cualquier otra persona– Su mandíbula se flexiona, una sonrisa tirando de sus labios. –Sabes que me excita cuando te haces la difícil– Suelto un suspiro de frustración y giro sobre mis talones. Esto es lo único que me importa. –Nos vemos en la mesa– Pero las palabras de Dustin me siguen de cerca. “puedo arruinarlo” Dustin no está exagerando. Y no importa cuánto quiera fingir que su interés no me importa, todavía necesito averiguar qué tan serio es.
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