ASHER Ciertos momentos se cosen a partir de sueños. Así es como me siento, al menos, al ver a Mila vagando por mi pent-house. Nunca imaginé que esta podría ser mi realidad. No solo su presencia, sino todo lo complicado y doloroso paquete. Paso la mano por el borde de la isla de la cocina. Firmemente de mármol. Nada de un sueño vaporoso. Esto tiene que ser la realidad. –¿Y qué te parece? – pregunto, tamborileando con los nudillos en el borde de la isla. Ella se acerca a la pared de ventanas del comedor y se queda mirando la ciudad. Tenemos una vista espectacular desde aquí arriba una que me conecta con los pies en la tierra y al mismo tiempo me marea por su absoluta complejidad. –Recuerdo cuando este lugar salió a la venta– murmura, con la mirada perdida en la ciudad. –En realidad, quer

