Sandro Greco era un hombre tan astuto como paciente. Mientras se encontraba cumpliendo una de las tantas visitas dentro de la lista, su amigo Benjamin Morelli le ofreció un cigarrillo. El mismo que no dudó en recibir para llevarse a la boca y luego encenderlo. No era nada grato para él visitar Sicilia, sin embargo, no podían negar que estar allí los ayudaría a dar un paso muy grande en contra de todos los que quisieran interponerse en su camino. –Me dijeron que Inserra era puntual, pero ya tiene dos minutos de retraso. Agregó Sandro sin dejar de observar el rolex en su muñeca. El pequeño, pero privado lugar que había escogido Giacomo Inserra, el traficante más grande de Sicilia, para tener una reunión de negocios era de lo más acogedor. Aunque desesperante. Romeo Greco fue quien m

