Capítulo Treinta y Siete

1481 Words

Capítulo Treinta y Siete Condujo por una hora sin responderle una sola palabra. Por suerte, su auto no permitía que las personas de afuera pudieran ver lo que sucedía dentro, dado que de o contrarío se podría mal interpretar las cosas. Podrían creer que la había secuestrado y aunque algo de eso había, lo cierto es que quería que pague lo que había hecho y ambos estaban tan ofendidos que la tensión s****l entre los dos se cortaba con una tijera. -          Suéltame, maldito cretino. – le exige ella una vez que el auto se detiene. -          Cierra la maldita boca. – le ordena y ella nunca lo había visto tan enfurecido de esa manera, pero Abril Evans no se achicaba ante nada y menos ante un hombre como Santino Rivas. -          ¡cierra tu esa puñetera boca! – le desafía, pero lo que e

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