Nada más verlo, Amparo exclamó: “joderrrr Carlo, vaya polla que tienes”, a la vez que la tomaba con sus manos dispuesta a tenerla toda para ella. Sin dilación se la metió en la boca, empezando a chuparla con una maestría inigualable, repasando con su lengua toda la extensión de mi v***a, mirándome a los ojos. Mis manos nerviosas se repartían entre los pezones de Pedro y una de las tetas de Amparo, que aún con la ropa puesta, me dispuse a tocar, dándome cuenta de las enormes tetas con las que iba a disfrutar a continuación. Pedro, simulando estar celoso por no poder tener aún mi v***a en su boca, hizo un gesto para reclamar mi nabo, y se puso de rodillas junto a Amparo. Entre los dos empezaron a mamármela a la vez que se besaban entre ellos. Empecé a distinguir su vena guarra y salvaje cu

