Erik le avisaba que si seguía haciéndolo, en vez de azotarla con la mano, lo haría con un cinturón mío. Mi esposa paro y sonriendo empezó de nuevo, pero mas descaradamente. No tardamos en volver al apartamento y al cerrar la puerta se desato la guerra. Erik me pidió un buen cinturón, mire a Leticia para ver que decía, se fue al sillón de la mañana y se puso de rodillas dejando su culo bien colocadito. De la habitación traje un cinturón n***o. Erik seguía en el mismo sitio y Leticia meneando el culo provocando. Me mando que levantara bien su falda, me asombraba que hasta hace bien poco cuando le decía que no llevara ropa interior me mandaba a paseo y ahora estaba como un cerda, mostrando su culo. Erik no se anduvo con miramientos, desde el principio la azoto con ganas, podía ver como se le

