Soy la secretaria de un hombre muy guapo, yo fantaseaba con las típicas situaciones: -Amelia venga a mi oficina que le voy a dictar una carta- o -¿Se puede quedar una hora extra? ¿Quiero revisar con usted unos papeles- Y luego me violaba en su oficina, pero nada de eso ocurrió, según mis compañeras en un jefe muy respetuoso, a pesar de que varias ya le habían tirado el calzón, él parecía pasar inadvertido, algunas decían: -¿No será gay?- Talvez ya no se le para -No, es muy joven para que tome viagra-; en fin, había todo un misterio alrededor de nuestro deseado jefe; hasta que doña Carmen, la contadora, nos sacó de la duda -No es nada de eso niñas, lo que pasa es que su esposa lo mantiene muy bien atendido- Entonces todas opinaban al mismo tiempo: -Sí, pero si a un hombre le enseñas las nal

