DON ROLO: Eso, Lola, justamente eso, eres la mejor, me haces tan feliz. Llegó la sustituta y antes de despedirme don Rolo me señaló los sobres, yo sonreí agradecida, los tomé y salí de esa casa como cuando me recibí de enfermera, me sentía gloriosa… pasé a una farmacia y compré el dichoso lubricante, al llegar a mi casa me desnudé y me lo apliqué abundantemente en el ano, yo misma me metí un dedo, luego dos y hasta tres, esperé a mi esposo con ropa sexi, él se sorprendió al verme, no dijo nada, nos desnudamos, me pidió que me mamara la v***a, ¡Dios mío! Acaba de tener la v***a de don Rolo en la boca y ahora la de mi marido, me sentía la peor de la putas, me puso de perrita, yo lo guié con mi mano hacia mi orificio trasero y resbaló de forme deliciosa, que diferencia sentía, hasta podría c

