Quiere conocerme tanto como yo lo quiero conocer. Me siento cálida y tintineante hasta la punta de los pies. Patricia: Ok. Bueno, construí un campo de beisbol una vez. Javier: ¿En serio? Patricia: algo así. Quiero decir, ya estaba ahí. Yo solo... lo salvé. Javier: ¿de la extinción? Patricia: Básicamente. Nadie lo usaba porque tenía maleza. así que convencí a mis padres y amigos de arreglarlo. Fuimos todos los días a podarlo, sembrar césped y limpiar basura vieja. Después aprendí a jugar y me volví bastante buena. Javier: ¿qué edad tenías? Patricia: Nueve. Quise entrar en la liga, pero solo aceptaban hombres. Javier: Eso es criminal. Patricia: Me enfadé mucho. Hasta escupí en la gorra del entrenador. Javier: No te creo. Patricia: Me tomé un poco de Sprite y se lo tiré encima. Se

