Le cojo de la cabeza y la meto entre mis piernas, el comienza a dar lametones a mis labios vaginales, poco a poco va subiendo hacia mi clítoris y cuando llega es una explosión de placer increíble, se nota que sabe cómo hacer que una mujer se ponga a cien. Después de unos instantes mete sus dos de sus dedos en mi interior y acaricia la parte superior de las paredes de mi coño. Es una sensación increíble, mis gemidos son incontrolables, era un maestro en esa técnica no podía parar de gemir, hasta que llegó el momento en el que un orgasmo recorrió mi cuerpo y salieran unos chorros de corrida dirigidos a su boca. Cuando terminé de correrme Javier se puso en pie. Javier: Ojalá pudiera quedar me más tiempo, pero tengo prisa. Patricia: Además alguien nos puede pillar. Se escuchan unos pasos de

