Vaya que truco más tonto, pensé, pero en fin le demostraría que soy más lista que él. Ya no respondí, y continué la clase con normalidad…al menos eso intentaba, afortunadamente mis braguitas detenían la humedad, y las palpitaciones no eran visibles, pero mis traicioneros pezones esos si se la pasaron provocando más de una mirada. El juego se ponía peligroso y yo definitivamente quería saber quién era, temía exponerme demasiado, así que mientras intentaba dormir pensaba una y mil formas de descubrirle… La idea llegó y en la mañana redacté un nuevo email: Estoy 100% segura que no puedes dejar de mirarme libidinosamente por una noche…Es una apuesta y el premio lo escoge el ganador. Al poco tiempo recibí su respuesta Apuesta aceptada maestra…. prepare mi premio La tarde se me hizo etern

