Capítulo 10: emociones adversas

957 Words
Esa noche llegó bastante tarde, ahora la persona en sus sueños ya no era de apariencia frustrada por la bruma, podía ver su cuerpo, su figura. Despertó sudado varias veces por los constantes encuentros algo animales de su sueño, la erección en su pijama estaba dura como nunca. Jamás pierde el control de su cuerpo. Se levantó con un recuerdo vago en la mente, fue al librero qué estaba a los pies de la cama, no encontró lo que buscaba pero el librero también le recordó algo. Saco su pantalón mojado con los fluidos qué su cuerpo expulsó después de autocomplacerse en la cama durante su sueño. Sin nada sobre los hombros caminó hasta dos puertas más allá de su cuarto y empujo. El aroma de la feromona floral y dulce invadió sus sentidos dejándolo casi indefenso, se introdujo en el cuarto sintiendo la alfombra aterciopelada bajo sus pies dejando que la feromona de su propio cuerpo fuera expulsada y se mezcla armoniosamente con la de la habitación. Camino tocando los libros olvidados del librero, en ambas paredes sin ventanas también había, el cuarto tenía una cama ovalada mullida en el medio, aún había libros antiguos con marcadores en cada pasaje qué quedó a medio leer. Se sentó al costado de la cama y luego por inercia recostó su cuerpo dejando caer la cabeza en la cabecera, miró el techo, las estrellas pintadas se veían iluminadas muy tenue simulando el cielo estrellado de la noche. Paso ambos brazos bajo la almohada haciendo que cubrieran su cabeza y de esa forma respiro profundo hasta sentir que todo su sistema era invadido por la feromona qué quedaba permanente en la tela fragante. Su cuerpo desnudo jamás toco estas sábanas pero el del omega muchas noches debe haber dormido ahí, pasado sus periodos sensibles recostado retorciendo sus esbeltas piernas y curvando su espalda. Vibrando entre los pliegues de la seda a la vez que le urgían las caricias de alguien. Alguien. ¿Alguien que no fuera él? Los ojos de Nathaniel se abrieron de par en par, a sus 32 años jamás pensó que encontraría una pareja que jamás hubiera sido tocado por alguien más pero no era extraño qué él chico con sus 24 años fuera completamente puro, después de todo, la vida de ese sujeto giraba en torno a estudiar. Hace dos años esa mariposa inquieta definitivamente era solo para él, pudo ser el único en deslizar sus manos por las suaves y esbeltas piernas qué vio en aquel video, morderlas, chuparlas, marcarlas. Su cabello suave enredándose hebra a hebra en los dedos del alfa mientras se retorcía entre sus brazos dejando que se apoderara por completo de su cuerpo. Exhalo aún más excitado. Miró hacia el techo con brillo carmesí en los ojos que siempre eran de color turquesa, el calor de su interior reflejaba la profundidad de su mirada sin dejarlo regular su respiración agitada. Definitivamente se dio cuenta que sí "soy muy rígido en estas cosas" pensó. Deslizó su mano por la trabajada parte baja de su vientre qué con venas resaltadas llegaba al lugar donde más requería atención. Enroscó sus dedos alrededor de la erección caliente y húmeda en la punta para comenzar a bombear dándose placer en lo que su nariz se sumergía en la almohada con un rastro débil de feromona. . . . Missi, la niñera qué había salido a ver de quién eran los pasos que oía en el pasillo no necesito demasiada información cuando escuchó los suspiros y jadeo profundos en la habitación del cuarto de Moon. No era la primera vez que el general hacia esto, a veces pensaba ingenuamente, Missi, qué él no era consciente de cómo buscaba à su omega por cada rincón de esa casa, en cada rincón buscando un atisbo de esa pequeña criatura. La niñera lo vio crecer pero sabía lo obtuso qué es su jefe. Al otro día su joven amo se levantó dispuesto para viajar, más irritado, con la mirada empañada como pocas veces, se nota que había pasado una mala noche. -si señora, ha estado visitando la habitación del joven greys, y… Bueno creo que el amo… él - susurro - entra a ya sabe, eso, él se esconde ahí durante horas y a veces en medio de la noche se va a dormir ahí como si estuviera ocultándose - -¿eso? Oooooooh eso- la mujer apartó al parecer sus labios del aparato "Missi dice que tu hijo entra a complacerse al cuarto de moon" murmuró y se escuchó una carcajada del otro lado de la línea, el hombre con voz ronca pero en un tono de gracia dijo "castigo divino le dicen a eso" - deberías haber viajado con él para informarme todo, además seguro que no va a comer nada allá, tu sabes de lo quisquilloso qué es con su comida, aunque viendo que entra a darle placer al cuerpo en silencio como un prófugo de la justicia, veo que ha cambiado esa maña- dijo resoplando. -El joven Fidel viajará con él, pero es cierto madame, el amo no come en casa últimamente y trabaja días enteros, se queja de lo mucho que extraña la comida del chico, qué no logra dormir ni comer bien y aunque no es claro se nota que es por él, no descansa nada hace meses, sería tan bueno si el joven Moon volviera, lo extrañamos tanto- -lo sé, nosotros también lo extrañamos, esa pequeña cosita hace el mejor café y los pasteles más deliciosos-suspiro - pero él merece encontrar su felicidad, si la encuentra al lado de mi rígido y aburrido hijo sería lo ideal pero nadie puede amar tanto a alguien, además, fueron tres años para desenamorarse no para enamorarse-
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