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3495 Words
—¿Qué te pasa hoy? ¿Elena te dejo de clavo de nuevo?— Lo mira frunciendo el ceño. Theo solo coloca sus ojos en blanco, hablar de ella no era lo que más quería ahora. —Solo que pensé, que querías que organicemos algo especifico— Hace un ademan con la mano como envolviendo la situación e ignorando el echo de que haya mencionado el nombre de Astoria. —Lo organizaremos dependiendo de lo que ellos me respondan— Demian le señala su móvil para que lo deje de una vez irse. —Voy a ir a la oficina del centro a encontrarme con Lucien, el cargamento a chicago y a new york ya llego hace quince minutos exactamente, y tu contador llega al mediodía para almorzar— Le anuncia mientras tacha unas cosas en su celular, a medida que se las comunica. —Perfecto. Adiós— Sin más, se retira de la habitación. Theo se lleva otra galletita a la boca, y se tira contra el respaldo terminando de organizar su agenda, la de su amigo y la del trabajo extra. Para luego marcharse junto a uno de los guardias en su BMW 335i azul. El rubio llega a uno de sus sectores favoritos de la casa, que es la pasarela al descubierto que conecta todas las habitaciones y las terrazas privadas que solo dos habitaciones tenían, se sienta sobre el cómodo sillón y se dispone a hacer la llamada sin ninguna interrupción mirando la preciosa vista que tenía delante. —¿Diga?— Una joven voz le responde inmediatamente al segundo tono. —Buenos días, dígale al señor Ferragamo, que Maloy lo esta buscando— Mueve su cabeza descontracturando su cuello, esperando la respuesta de la que debería ser la secretaria. —Un momento, por favor— Demian se levanta y apoya sus codos sobre el vidrio que funcionaba como una baranda. —Es un honor para mi recibir una llamada de usted, señor Maloy— Ya no era la chica quien lo atendía, sino la persona con la que había estado comunicarse. Una sonrisa se marca en su rostro. —Lamento que para mi no sea un honor hacer esta llamada. Pero, cuando se meten en mis negocios y me tocan las pelotas, se imaginará que tengo que atender los problemas por mi propia cuenta— Demian hace una mueca de disgusto, aunque del otro lado eso no se pudiera apreciar. —Me imagino que si, señor Maloy, aunque aun no logro entender el motivo de su llamada— La risa se hace presente desde el otro lado de la línea. —Tenes algo que es mío— Comenta con gracia. —No creo tener nada que tenga su nombre tatuado, señor Maloy— Dice la otra voz con un toque de suspicacia . El rubio rueda los ojos, comienza a molestarse y si, había alguien que sabía jugar ese juego era él. —Creo que aunque la niña tenga el apellido Wood, me pertenece a mi- Chasquea la lengua y moja sus labios suavemente. —Oh, creo que nos vamos comprendiendo, Joven— él simplemente muerde su labio para pasar el rato, poco le interesaba salvar a esa chica pero ya se había comprometido. —¿Cuanto?— Pregunta sin rodeos. —Simplemente no esta en venta— La risa socarrona lo pone histérico. —Todo tiene un precio— Asegura levantando una ceja. —Esta hermosura no, no hay como el sabor de la venganza, señor Maloy- Bufa y niego con la cabeza al escuchar aquello. —Lo mismo pienso— Responde pensando un plan de ataque. —El problema es cuando se nos viene en contra— Se burla con su voz socarrona. —Siento que se haya tomado la molestia de comunicarse para no obtener nada de lo que buscaba. Espero que la próxima vez pueda hacer negocios con usted ya que parece una persona profesional— Demian sonríe negando con la cabeza. —De seguro— Responde frío y conciso. -Déjeme darle un consejo ya que presupongo que el joven Wood ah ido a su socorro. Le recomiendo que comiencen a olvidarla— Aprieta su mandíbula. Nadie le da órdenes. —Me temo que tendré que mandar a mi gente a buscarla, y va a ser una situación para nada agradable, Ferragamo— El silencio se hace presente pero eso no era algo que a el lo atemorizara, sabía que su rival estaba pensando la respuesta de manera muy meticulosa. —Supongo que así será pero siempre estoy dispuesto a competir y demostrar quien manda Joven Maloy— Demian sonríe conforme de costado. —Queda usted avisado— Pasa una mano por su corbata para desabrocharla un poco más. —Apúrese señor Maloy... Poco le queda ya— Suelta una carcajada y corto la comunicación. —¡¡Maldito hijo de perra!— Exclama dándole una patada al vidrio. Se da vuelta y ve a la ayudante de Juana cambiándole las toallas de su propio baño. Coloca sus manos en la cabeza y la chica quita rápidamente la mirada del muchacho volviéndose a su labor. —¡¡¡Dedícate a hacer sólo tu trabajo!!!— Le ordena a través del vidrio. —¡¡La próxima que me miras así te quedas afuera de esta casa!!— Sisea amenazante. La joven asiente con la cabeza, termina rápido su trabajo en esa área y sale corriendo de la habitación del rubio. Draco se encamina hacía adentro de la casa, toma las llaves de su auto de la mesita central del living y se dirige hacia la salida que daba al garage pasando por las pasarelas que tenía en el exterior. Como no encontraba a su guardaespaldas por ninguna lado, llama a Percy al radio con poca paciencia. —Me voy, llama a Gio, que me lo llevo, lo espero en el auto— Gruñe sin esperar respuesta. —Si, señor— Responde instantáneamente. Rueda los ojos y recuerda que si había llamado a Percy era por algo ya, que sino hubiera llamado directamente a Gio. —Cuando vuelvo, hay que hablar— Anuncia con la voz firme. —¿Problemas?— Pregunta alzando una ceja con curiosidad que de todos modos Demian no puede ver. —Una secuestrada- Responde frio y poniendo su mejor cara de fastidio. —Entendido Jefe— Es lo único que obtiene como formal respuesta final. A los pocos minutos Gio viene corriendo hacia la camioneta BMW, en la que estaba subido, ya, Demian. Traía un traje n***o como todos los de la seguridad de la casa, una camisa sin corbata y los zapatos. —¿Nos vamos?— Le pregunta desde la ventanilla. Demian asiente con la cabeza y le indica que suba rápido, la camioneta ya estaba en marcha. —Vamos a buscar a tu gente, tengo un trabajo— Es la única información que le da. ━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━ Ya venían nuevamente por ella. Los sentía caminar, esta vez no era uno. Sino dos. Su cuerpo comenzaba a volver a tensarse. Temblaba y sus piernas se movían dando pequeños saltitos de terror... —Preciosa... Tu hermanito te encontró...— Pasa su lengua por los pechos de la castaña, la cual larga un sollozo. La habían encontrado. No podía creer que eso fuera cierto, pero la ilusión comenzaba a aparecer en su cuerpo. —Sh... sh— Le corre el corpiño y le muerde un pezón. —No me gusta cuando lloras— Aun, con el pezón en su boca, tironea de el haciéndola sangrar. Y eso provoca otro grito tapado, pero grito al fin de Adela. Por eso mismo, en pocos segundos... Dos puños chocan contra su cara. La sensación de sangre en su boca comienza, de nuevo, a aparecer. —Estoy muy enojado muñeca— Tira de su pelo haciendo que su cabeza se vaya lo máximo posible hacia atrás. Le muerde el cuello, mientras que el otro sujeto estaba metido entre sus piernas. Muerde el muslo interno de la pierna de la castaña. Tocándola muy despacio. Adela no puede dejar de moverse esta asustada, nerviosa, al mismo tiempo que le duele el cuerpo horrores. —Vamos a cogerte los dos juntos muñeca— Muerde su oído y pasa su lengua por el cuello bajando por su cuerpo. Vuelve a pegarle, esta vez una cachetada. Su cabeza instantáneamente se cae hacia adelante. Había perdido una vez más el conocimiento. ━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━ Pasadas ya las doce del mediodía, arribaron a la casa Demian, junto con Gio en la camioneta que estacionaron dentro, mientras que las otros dos volvos que lo seguían estacionaron sobre el camino. Se bajan, de cada auto, cuatro hombres, robustos, uniformados con pantalones negros deportivos, remeras grises ajustadas y camperas deportivas negras. Todos con armas a un costado de la cadera. Verlos juntos daba miedo. Dos de ellos bajaban unos bolsos negros bastante grandes. Los demás llevaban un pequeño bolso como de viaje. Gio los encamina hacia la sala del patio, mientras que Demian se encamina hacia la cocina, saluda con una mano al francotirador que tenia en el ala oeste de su casa. Éste le hace una seña de respeto, a modo de saludo. Pasa por el living principal y allí estaba su contador. —Comeremos en una hora Leo— Le indica mientras sigue camino a la cocina. —Me alegra verte, Demian— Leo lo sigue, portaba un traje de etiqueta en tono gris que le quedaba pintado. —Disculpa el retraso, de todos modos, presupongo, que Juana te a atendido amablemente- Leo, asiente con la cabeza, mientras que Demian toma de la heladera una jarra de agua y se sirve en un vaso. —Te conozco como si fueras mi hijo, y se que lo tuyo no es la puntualidad— Demian levanta la mano moviendo el brazo en tono de aprobación. —Tengo algo que resolver como veras— Se apoya en la mesada y señala a los muchachos que estaban parados con los bolsos en el piso formando un semi circulo al rededor de Gio. Esperando aparentemente ordenes. —No te metas en líos— Le comenta con un tono paternal que a Demian le da, nada más y nada menos que nauseas. Mira al equipo y se baja sus anteojos de sol para verlo a los ojos. —En unas horas tengo que viajar— Leo, iba a hablar pero Demian, lo detiene con la mirada —Es una niña. Hermana de un amigo de Theodore y esta secuestra— Leo cierra la boca, traga saliva y asiente cabizbajo. Su móvil suena con un mensaje de Theo. De Theo: "—Estoy en camino. Espérame para almorzar que tengo papeles para Leo—" Para Theo: "—OK. Ya se donde esta la chica—" —Anda al escritorio que tenes un lindo desastre que ordenar— Deja el vaso en la mesada y se encamina al patio palmeando el hombro de Leo al pasar por su lado. —Encantado— Bromea divertido. —Te alcanzo en diez— Le comunica perdiéndose. Demian se acomoda la corbata desarreglándosela un poco más de lo que ya estaba. Palmea a Gio, que le da paso para que se posicione enfrente de los nuevos. Los hermanos Strof ya habían llegado a su lado y se mantenían cerca para escuchar la conversación, como todos siempre hacían en una situación así. —Supongo que están informados acerca del porque de esta reunión— Todos asienten con la cabeza. —Si, señor— Se escucha al unísono. —Esta misma tarde viajamos a Kennington— Demian observa los rostros a los que les hablaba. Estaba acostumbrado a ser fuerte a hablar con altura y a que no se le trabaran las palabras. Lo suyo era dar ordenes y exponerse sin dudas. —Iremos en helicóptero— Chasquea la lengua pasando la vista por cada uno de ellos. —No va a haber NINGÚN error— Ordena, mirándolos de nuevo uno a unos segundos. —No señor— Exclaman. —La gente que falla, no trabaja conmigo— Amenaza clavando su vista en uno de ellos. Quien, traga saliva el sentirse amenazado ante la fría mirada de Demian. —No fallaremos— Responde. —Gio y Percy les van a explicar y organizar un plan de entrada— Mira a los nombrados que asienten con la cabeza. —Y uno de salida, obviamente— Rueda los ojos y Gio sonríe. —Será fácil— murmura Gio. —Yo voy a revisar con uno de ustedes las armas y las tácticas a usar— Mira su reloj pulsera —En tres horas— Coloca una mano en el bolsillo. —Hay que apurarnos chicos— comenta Percy palmeando sus manos. —Pueden almorzar acá si lo desean, Juana les informará del menú— Hace una pausa y le hace una seña a Theo con la mano que acaba de ingresar a la casa con una tablet en la mano y con dos carpetas llenas de documentos. —¿Que está pasando?— Bromea. Se acerca al grupo mirando a Demian, esperando una respuesta de esa multitud de gente en la casa. —Cualquier duda se la hacen saber a mi mano derecha— Señala a Theo, quien pone los ojos en blanco. —Es el jefe de seguridad, por lo cual, si hay algún problema, él se encarga de ponerlos en orden— El morocho levanta la mano en modo de saludo a todos. —Espero que no haya problemas— Exclama tosco Theo. —¿Preguntas?— Nadie se atreve a decir siquiera ni una sola palabra. Demian asiente con la cabeza y sonríe con altitud. —Eso es todo— Demanda. —Gracias Demian— Gio saca unos planos que estuvo estudiando. —Nos vemos luego entonces caballeros— Sin más, se encamina hacía la cocina, seguido de Theo, que se desvía hacia la oficina. —¡Juana!— La llama sin haber entrado, aun. —¿Con que lo puedo ayudar señor?— Sonríe con amabilidad. Juana esta ya cocinando las pastas y ordenando los platos para servirlos. Al girarse le sonríe de modo maternal. —Los de ahí afuera comerán acá— Señala con la cabeza hacia el grupo que estaba charlando y viendo unos planos sobre la mesa junto con su subjefe de guardaespaldas. —Perfecto— Comenta. -Que le armen la mesa afuera por favor- Juana asiente de manera dulce. —Enseguida lo resuelvo— Responde. -Leo, Theo, los hermanos Strof, Gio, Seth y yo cenaremos en el comedor central, cuando quieras- La señora vuelve a asentir. —Cuando este listo el almuerzo lo llamo señor Maloy— Conforme asiente serio y como siempre elegante en sus movimientos. —Y a la noche las cosas van a estar un poco complicadas, quédense en su casa. Si los necesito los llamo— Juana pone una mueca de disgusto, pero Maloy le sonríe y se retira de allí. —Las dos personas que más me manejan la vida juntas— Comenta Demian risueño, mientras se adentra a la oficina. —Falta Lucien y Albert— Bromea Theo. Leo se ríe moviendo la cabeza en forma de negación. —¡Una alegría verlos todos los días!— Rueda los ojos. Theo lo apunta con el dedo. —¿Me vas a explicar que es todo eso de ahí afuera?— Theo se sienta al lado de Leo, que parecía seguir metido en su trabajo. —¿Cómo te fue en la oficina Theo?— Ignora su pregunta, como solía hacer la mayoría de las veces. —Me fue bien, ya le comente a Leo las dudas que tenía y él se esta encargando en este momento— Lleva los dedos al puente de la nariz, y respira hondo. —Muy bien, yo después necesito que te encargues de unas cosas respecto a lo otro— Leo lo mira conforme. —Una empresa por parte Demian, así hacemos todo prolijo— Sin esperar respuesta vuelve sus ojos a su trabajo. Demian se deja caer en el sillón, sacándose el arma que guardaba en su pantalón y poniéndola sobre la mesa. Lo mismo hace con su móvil, pero este lo tira con fuerza. —Se donde tienen a la chica— asegura, informándole a Theo con una mueca en su rostro. —¿Desde cuando traes a la gente que trabaja para vos a la casa hermano?— Demian pone los ojos en blanco. Y bufa. —Encontré la ubicación de Wood— Explica nuevamente. —Que buena noticia— Suelta con una blanca sonrisa irónica en sus labios. —La vamos a buscar hoy. Necesito que mandes a buscar a Wood— Demanda como si fuera lo más obvio del mundo, mientras saca un cigarrillo y lo prende. —¿La gente acá es porque no hay tiempo?— Murmura curioso. —Estamos planeando la entrada— levanta los hombros como si eso fuera toda la explicación que Theo merecía. —Por ese motivo están acá— Rueda los ojos. —¿Dónde esta?— Saca su radio y manda a uno de los guardaespaldas a buscar a Derek Wood. —En una hora estará por acá— Le informa. —Perfecto, pensé que estaba en Faversham, pero al final la tienen en Kennington— Recorre con sus manos su cabello. —Tienen una petrolera ahí— Tuerce la cabeza. —¿Vas a ir vos?— Demian levanta los hombros. —Tengo que ir, ya que es todo muy sobre la marcha y tengo que mantener vigilado al imbécil de Wood— Theo asiente poco conforme. —Si bien, no estoy de acuerdo con vos, lo de Wood es cierto— vuelve a mirar su celular y lo deja sobre el escritorio plagado de papeles. —No puede restar solo, es dinamita pura— Agrega. —¿Necesitas que vaya con vos?— Demian hace una seña de desaprobación con la cabeza. —No hace falta— Usualmente ellos no se ensuciaban las manos, pero Theo había sido gran amigo de Derek en la secundaría. Y no podían dejar que su hermana muriera, si tenía que ir iría. —Es mi amigo— Demian saca del cajón derecho una 9mm plateada y se la tira en la mesa a Theo, el mismo corrobora que este cargada y se la guarda en la parte trasera del pantalón. —Sigo siendo tu jefe, Theo— Le recuerda alzando una ceja un poco molesto. —Lo se— Responde el morocho bufando. —Pero yo soy tu jefe de seguridad— Le guiña un ojo. —Entonces yo soy el que mando, y más en este tema— Theo se levanta del sillón colocándose el móvil en el bolsillo interno del saco. —Nadie dijo lo contrario hermano— Bromea. —Si yo te necesitara allá irías— Demian da por finalizado el tema, comenzando a prestarle atención a los papeles. No quiere exponer a su amigo por un asunto que tienen que arreglar de Wood. Theo era su familia, no había manera de que lo expusiera de tal manera. —Me voy a organizar los helicópteros— Draco asiente con la cabeza. —Los veo para almorzar— Se despide tomando sus cosas y saliendo. —Soy todo oídos Leo— Levanta sus manos. —No le respondas así— Lo reta, sin levantar la mirada. Demian suspira, pasando una mano por el puente de su nariz. —Es la manera que tengo de proteger a lo que me queda de familia, Leo— Sentencia encendiendo un cigarrillo. —Lo se, y me parece algo muy noble— asegura sonriendo. —Entonces hablemos de números— Pide sofocado. —Las cosas no están tan mal como pensabas Demian— El rostro del rubio suelta una mueca de sonrisa. ━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━ 15:30pm exactamente, la casa era un caos. No paraba de ingresar o de salir gente. Y los de seguridad privada de la casa estaban más alerta que nunca. Juana junto con su ayudante levantaban y ordenaban nuevamente la casa, habían almorzado mientras los chicos de seguridad que había traído Demian almorzaban. Desde donde estaban en la cocina limpiando podían ver a Demian coordinando con unos planos y haciendo marcaciones con un laser una media luna de hombres a su alrededor escuchándolo y prestándole atención. Theo despedía a Leo, quien había dejado todo el conteo de lo realizado durante la tarde. Y, mientras tanto, Gio y Seth preparaban el armamento pesado, mientras que lo cargaban y dividían en los helicópteros. A lo lejos se veía a Derek escuchando atentamente lo que Demian le decía y guardándose un arma en la parte interna de su campera. El momento, más importante, ya se venía encima.
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