Elena guarda su móvil y cierra los ojos. —¿Te están molestando?— Sisea Theo. Estando atento a todo momento a su mujer. Ella muerde su labio inferior. —No es nada importante.— Sonríe. Pero finge, ficha sonrisa, no por Theo, sino porque su jefe es quién no la deja de hostigar con mrndajes, qué tiene que borrar al instante, porque sabe perfectamente que Theo no le revisa aquello, aún, pero qué el día de mañana si quiere hacerlo, tendrá demasiados problemas y muchas cosas que explicar. Theo aprieta sus cubiertos con fuerza y enojo, Elena se da cuenta de aquella acción y apoya sus manos, con delicadeza sobre las de él. —Estoy con vos, Theo.— Susurra. Él aprieta sus labios. Se da media vuelta y mira a Max, quién le hace un movimiento negando con la cabeza. Pero él sonríe cínico. —Y mient

