Zyra bajó corriendo las escaleras buscando a Kendrik, lo encontró encima de una mujer con el rostro desfigurado.2 Ella gritó, con una mano en su corazón, la mujer trató de hacer retroceder el cian en vano. - ¡Kendrik! Se dio la vuelta como si no la hubiera oído venir, sus afilados caninos habían brotado de sus encías, sus pupilas estaban oscuras y gruesas. La mujer debajo de él aprovechó su liberación para desaparecer, dejando la puerta abierta. Se puso de pie, mirando fijamente la entrada, con el pecho abultado por la intensa ira. - Qué esta pasando ? El cian subió los escalones para unirse a ella. - Nada más que un problema que debería haber solucionado hace mucho tiempo. Sin embargo, su rostro no se había suavizado. Ella estaba cada vez más preocupada, los problemas les llegaba

