26

1876 Words

Ella puso sus manos detrás de su espalda para apretarlas hasta que le dolieron los nudillos de los dedos, porque cuando la niebla comenzó a escapar pudo distinguir su fuerte y varonil pecho con suave piel dorada. Se aclaró la garganta y apartó la cabeza de los bancos alineados. - Bueno ... entonces, ¿Cuál es el programa del día? Elsa no estaba segura de qué decir, especialmente no en una situación tan incómoda. - ¿Podrías empezar mirándome a los ojos, eh? Roja de confusión, fijó su mirada en la de él, él no la miraba a los ojos sino al dobladillo de su vestido. Elsa se sintió desnuda cuando la miró con esa mirada ardiente. - Deberías haberte quitado los zapatos, normalmente está prohibido aquí. - Verdaderamente ? Me ves, lo siento, pero no estoy acostumbrado a ir a este tipo de luga

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD