viii.

2054 Words
.:. CHAPTER EIGHT .:. ( PINK ) CUANDO LLEGARON A HOGWARTS VIERON QUE EL VESTÍBULO  resplandecía con la luz de las antorchas, y en él resonaban los pasos de los alumnos que caminaban por el suelo de losas de piedra hacia las puertas que había a la derecha, las cuales conducían al Gran Comedor donde iba a celebrarse el banquete de bienvenida. -Estoy muriendo de hambre -se quejo Lyra sentandose en la mesa de los leones- Tendria que haber desayunado como dijo papá. -Ahí tampoco está -dijo Harry mirando la mesa de profesores en busca de Hagrid. -No puede haberse marchado -comentó Ron, que parecía un tanto angustiado. -Claro que no -dijo Harry firmemente. -No le habrá… pasado nada, ¿verdad? -sugirió Hermione con inquietud. -No -respondió Harry de inmediato. -Pero ¿entonces dónde está? -¿El el país de nunca jamas? Harry la miro de forma seria. -Eso no es gracioso, Lyra -dijo y luego susurro- A lo mejor todavía no ha vuelto. Ya saben…, de su misión, de eso que ha estado haciendo este verano para Dumbledore. -Sí… Sí, debe de ser eso -coincidió Ron, más tranquilo. -¿Quién es ésa? -preguntó Hermione, señalando hacia la mitad de la mesa. Lyra miró hacia donde indicaba su amiga. Era una mujer rechoncha y bajita, y tenía el cabello pardusco, corto y rizado. Se había puesto una espantosa diadema de color rosa que hacía juego con la esponjosa chaqueta de punto del mismo tono que llevaba sobre la túnica. -¡Es Umbridge! -¿Quién? -¡Estaba en la vista! ¡Trabaja para Fudge! -Bonita chaqueta -comentó Ron con una sonrisa irónica. -Creo que me he quedado ciega -dijo la rubia mirando con asco a la mujer. -¡Trabaja para Fudge! -repitió Hermione frunciendo el entrecejo- Entonces ¿qué demonios hace aquí? -No lo sé… Se abrieron las puertas del Gran Comedor, por ellas entró una larga fila de alumnos de primero, con pinta de asustados, guiados por la profesora McGonagall, que llevaba en las manos un taburete sobre el que reposaba un viejo sombrero de mago, muy remendado y zurcido, con una ancha rasgadura cerca del raído borde. Los de primer año se pusieron en fila delante de la mesa de los profesores, de cara al resto de los alumnos, y la profesora McGonagall dejó con cuidado el taburete delante de ellos y luego se apartó. -Están asustadisimos y yo en mi primer año solo queria sentarme a comer -dijo Lyra y Ron asintió de acuerdo. El sombrero cantó y comenzó la selección. Cuando ya estaban todos en sus respectivas casas, Dumbledore se paro para dar su discurso. -A los nuevos -dijo- les digo: ¡bienvenidos! Y a los que no son nuevos les repito: ¡bienvenidos otra vez! En toda reunión hay un momento adecuado para los discursos, y como éste no lo es, ¡al ataque! Las palabras de Dumbledore fueron recibidas con risas y aplausos, y el director se sentó con sumo cuidado y se echó la larga barba sobre un hombro para que no se le metiera en el plato, pues la comida había aparecido por arte de magia, y las cinco largas mesas estaban llenas a rebosar. -Excelente -dijo Ron con un gemido de placer. Harry, Ron y Hermione se pusieron a hablar algo con el fantasma de Gryffindor, pero Lyra dejo de prestar atención cuando sintio la mirada de alguien fija en ella y cuando busco a quien la estaba mirando, se encontro con Rosier, quien le regalo una sonrisa cuando ella lo vio. La rubia bajo rápido la vista para seguir comiendo pero podia sentir que el chico todavía la estaba mirando. -¿Por que Rosier te esta mirando? -preguntó Ron mirando mal al chico. Harry que estaba a punto de meterse el tenedor en la boca lo dejo a un lado y se dio vuelta para mirar al chico sin ningún disimulo. -No lo sé. -Yo creo que tiene algún tipo de obsesión con Nix -dijo Hermione- Lei muchos casos muggles. Aunque si te molesta tenemos que hablar con la profesora McGonagall. -¿El te hablo? -preguntó Harry mirando a la rubia- ¿Te mando una carta o algo? -No en absoluto. El curso pasado le deje bien en claro que no queria que me hablara más. -Esta bien lo que hiciste -dijo Hermione. Harry aún seguia mirando a su novia con precaución. -¿Estas segura? -preguntó. -Si, James. El chico Potter sonrio. Hacia mucho que Lyra no lo llamaba asi. Cuando todos los alumnos terminaron de comer y el nivel de ruido del Gran Comedor empezó a subir de nuevo, Dumbledore se puso una vez más en pie. Las conversaciones se interrumpieron al instante y todos giraron la cabeza para mirar al director. -Bueno, ahora que estamos digiriendo otro magnífico banquete, les pido un instante de atención para los habituales avisos de principio de curso -anunció Dumbledore. -Ya me lo se de memoria -se rio la rubia. -Los de primer año deben saber que los alumnos tienen prohibido entrar en los bosques de los terrenos del castillo, y algunos de nuestros antiguos alumnos también deberían recordarlo. El señor Filch, el conserje, me ha pedido, y según dice ya van cuatrocientas sesenta y dos veces, que les recuerde a todos que no está permitido hacer magia en los pasillos entre clase y clase, así como unas cuantas cosas más que pueden revisar en la larga lista que hay colgada en la puerta de su despacho. »Este año hay dos cambios en el profesorado. Estamos muy contentos de dar la bienvenida a la profesora Grubbly-Plank, que se encargará de las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas; también nos complace enormemente presentaros a la profesora Umbridge, la nueva responsable de Defensa Contra las Artes Oscuras. -Las pruebas para los equipos de quidditch de cada casa tendrán lugar en… Se interrumpió e interrogó con la mirada a la profesora Umbridge. Como no era mucho más alta de pie que sentada, se produjo un momento de confusión ya que nadie entendía por qué Dumbledore había dejado de hablar; pero entonces la profesora Umbridge se aclaró la garganta, «Ejem, ejem», y los alumnos se dieron cuenta de que se había levantado y de que pretendía pronunciar un discurso. Dumbledore sólo vaciló unos segundos; luego se sentó con elegancia y miró con interés a la profesora Umbridge, como si lo que más deseara fuera oírla hablar. Otros miembros del profesorado no fueron tan hábiles disimulando su sorpresa. Las cejas de la profesora Sprout habían subido hasta la raíz de su airosa melena, y la profesora McGonagall tenía la boca más delgada que nunca. Era la primera vez que un profesor nuevo interrumpía a Dumbledore. -Gracias, señor director -empezó la profesora Umbridge- por esas amables palabras de bienvenida. -Ridicula -dijo Lyra y luego lo disimulo con una falsa tos pero la mayoria en la mesa de Gryffindor la habia escuchado y todos habian soltado una risa. La profesora Umbridge volvió a carraspear («Ejem, ejem») y continuó su discurso. -¡Bueno, en primer lugar quiero decir que me alegro de haber vuelto a Hogwarts! ¡Y de ver tantas caritas felices que me miran! -¿Se fumo una mandragora? -le preguntó Lyra a Harry en un susurro. -Estoy impaciente por conoceros a todos y estoy segura de que seremos muy buenos amigos! El Ministerio de Magia siempre ha considerado de vital importancia la educación de los jóvenes magos y de las jóvenes brujas. Los excepcionales dones con los que nacieron podrían quedar reducidos a nada si no se cultivaran y desarrollaran mediante una cuidadosa instrucción. Las ancestrales habilidades de la comunidad mágica deben ser transmitidas de generación en generación para que no se pierdan para siempre. El tesoro escondido del saber mágico acumulado por nuestros antepasados debe ser conservado, reabastecido y pulido por aquellos que han sido llamados a la noble profesión de la docencia. Al llegar a ese punto la profesora Umbridge hizo una pausa y saludó con una pequeña inclinación de cabeza al resto de los profesores, pero ninguno le devolvió el saludo. -Cada nuevo director o directora de Hogwarts ha aportado algo a la gran tarea de gobernar este histórico colegio, y así es como debe ser, pues si no hubiera progreso se llegaría al estancamiento y a la desintegración. Sin embargo, hay que poner freno al progreso por el progreso, pues muchas veces nuestras probadas tradiciones no aceptan retoques. Un equilibrio, por lo tanto, entre lo viejo y lo nuevo, entre la permanencia y el cambio, entre la tradición y la innovación… -Su voz me dio algo de sueño -dijo Lyra apoyando su cabeza en el hombro de Ron quien solto una risa. -¡Eso mismo dijiste de la voz de Hermione cuando estabamos en el tren en el primer curso! Hermione esta muy interesada escuchando el discurso asi que no les presto atención. Cuando el discurso de la mujer rosa termino, se sentó y Dumbledore aplaudió. -Muchas gracias, profesora Umbridge, ha sido un discurso sumamente esclarecedor -dijo con una inclinación de cabeza- Y ahora, como iba diciendo, las pruebas de quidditch se celebrarán… -Sí, sí que ha sido esclarecedor -comentó Hermione en voz baja. -No me irás a decir que te ha gustado -repuso Ron- Ha sido el discurso más aburrido que he oído jamás, y eso que he crecido con Percy. -He dicho que ha sido esclarecedor, no que me haya gustado -puntualizó Hermione- Ha explicado muchas cosas. -¿Ah, sí? -dijo Harry con sorpresa- A mí me ha parecido que tenía mucha paja. -A mi me ha parecido que ya la odio más que a Snape. -Había cosas importantes escondidas entre la paja -replicó Hermione con gravedad. -¿En serio? -se extrañó Ron. -Como, por ejemplo, «hay que poner freno al progreso por el progreso». O «recortar las prácticas que creamos que han de ser prohibidas». -¿Y eso qué significa? -preguntó Ron, impaciente. -Te voy a decir lo que significa -respondió Hermione con tono amenazador- Significa que el Ministerio está inmiscuyéndose en Hogwarts. De pronto se produjo un gran estrépito a su alrededor; era evidente que Dumbledore los había despedido a todos, porque los alumnos se habían puesto en pie y se disponían a salir del Gran Comedor. Hermione se levantó muy atolondrada. -¡Ron, tenemos que enseñar a los de primero adónde deben ir! -¡Ah, sí! -exclamó Ron- ¡Eh, eh, ustedes! ¡Enanos! -¡Ron! -Es que lo son, míralos… Son pequeñísimos. -¡Ya lo sé, pero no puedes llamarlos enanos! ¡Los de primer año! -llamó Hermione con tono autoritario a los nuevos alumnos de su mesa- ¡Por aquí, por favor! -¿Viste como me miran? -preguntó Harry con tristeza cuando salían del Gran Comedor. -Solo estan celosos -dijo la rubia sin darle mucha importancia. -¿Celosos de que? -De que seas novio de este bombón -dijo Lyra señalandose ella misma. Harry solto una risa y paso un brazo por los hombros de Lyra, para luego darle un beso en la mejilla. -No lo habia visto de esa forma. Cuando entraron a la sala común con ayuda de Neville quien les dio la contraseña, Lyra y Harry se despidieron y cada uno subio a su habitación. La rubia saludo a sus compañeras de cuarto y le dejo un beso en la cabeza a su perro, para luego buscar su pijama. Cuando se saco la camisa de su uniforme noto que Lavender la estaba mirando sin ningún disimulo. -¿Que? -¿Eso es un tatuaje? -preguntó acercándose para mirar. -Si -sonrio la rubia con orgullo- Me lo hice durante el verano. -Wow ¿Y tus abuelos lo saben? -Nop -respondió poniendose la remara del pijama. -Que rebelde -se rio Lavender- Si yo me hiciera uno mis padres me matarian. -Es un tatuaje compartido -informo la rubia. Lavender y Parvati se miraron, para luego soltar un gritito. -¿Con Harry? -preguntó Parvati- Que tiernos. Lyra estaba por negar pero tampoco podia decir que el tatuaje se lo habia hecho con su padre asi que guardo silencio y se acomodo en su cama mientras abrazaba a Apolo.
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