…Ambas chicas, seguían haciendo arreglos cociendo y cortando las cosas del vestido. Los ojos azules se posaron en el vestido, aguantando las ganas de llorar y gritar. Quería creer que lo que su compañera de trabajo le dijo, era solo una mentira… Que el vestido era para alguien más, era para otra persona y que había escuchado más. La señora Cote, y las otras 2 chicas seguían durmiendo. En algún momento, la otra chica casi se cae por el cansancio, y ella la tomó entre sus brazos -¡Cuidado! ¿Estás bien¡- La sujeto. -Sí, sólo estoy cansada- Dio un gran bostezo. -Estuviste trabajando toda la noche. Yo puedo encargarme del resto, ve y descansa. -¿Segura?- Sus ojos pesaban -¡Si! Ve y duerme. -¡Gracias, Adele!- La chica se acostó en un diván y la chica de ojos azules siguió con e

